miércoles 24 de junio de 2026 - Edición Nº496

El Bardo de Siempre | 24 jun 2026

HABLAN LOS COMERCIANTES

"Los de CAPSA manejan esto como una empresa de colectiveros: con aprietes"

00:57 |Tras la nota de Bache3000, recorrimos la base del cerro y hablamos con los comerciantes. Ninguno quiso dar su nombre, por miedo a represalias. Lo que contaron dibuja un mismo cuadro: reuniones individuales, contratos al doble, estacionamiento carísimo, proveedores bloqueados y una certeza compartida: "se quieren quedar con todo".


Por: Bache3000

Después de que Bache3000 publicara la maniobra de CAPSA sobre el complejo Plaza Amancay, fuimos a la base del Cerro Catedral a escuchar a los que más golpeados están: los comerciantes. La nota había pegado fuerte en la ciudad, y eso, lejos de aflojar la tensión, la puso sobre la mesa. Hablamos con varios. Ninguno quiso dar su nombre. La razón la repitieron todos: tienen miedo a las represalias de la empresa. Necesitan trabajar, y trabajar ahí depende, en buena medida, de no quedar marcados.

Lo primero que aparece, una y otra vez, son dos palabras: "apriete" y "extorsión". No las pusimos nosotros; las usaron ellos, textualmente, para describir lo que están viviendo. "Nos usan a los comerciantes como carne de cañón", resumió uno. "Pagamos un alquiler millonario y los dos quieren que le paguemos. Estamos hace rato en el medio." Otro fue más gráfico todavía sobre el estilo de la empresa: "Los de CAPSA para mí son colectiveros y manejan esto como si fuera una empresa de colectiveros: con aprietes".

El origen del problema lo tienen clarísimo. "No sabemos a quién tenemos que pagarle", dijo uno. "Nosotros firmamos con Catedral Ski Rental, pero hoy CAPSA nos dice que tenemos que pagarles el alquiler a ellos." Catedral Ski Rental es la empresa local que hace veinte años explota los comercios de la base, y con la que la mayoría tiene contratos vigentes, muchos hasta septiembre. Pero esos contratos están atados a una discusión más grande: el vínculo de esa empresa con CAPSA termina cuando termine la concesión del cerro, y CAPSA extendió esa concesión hasta 2056. La empresa concesionaria sostiene que ese beneficio le corresponde solo a ella. Y, mientras la Justicia no define quién tiene razón, los comerciantes quedaron atrapados entre dos que les reclaman lo mismo.

El método que describen es siempre el mismo, y es el que más bronca genera: las reuniones individuales. "CAPSA habló individualmente con cada uno de los inquilinos de la base", contó uno. "Nunca quisieron hablar colectivamente con todos los que alquilamos y trabajamos acá. Al final fue una prepoteada y una apretada." Otro lo dijo más simple: "Viene CAPSA y te dice: si querés quedarte, firmá conmigo". Y lo más llamativo es que, según relatan, nada de eso queda por escrito: "Son cosas de hecho que hacen, pero nada formal. Te llaman por teléfono, te piden reuniones uno por uno. No queda nada registrado".

Uno de los comerciantes contó en detalle cómo es esa oferta, porque la tuvo en la mano. Hugo Tossio, el hombre de CAPSA en el cerro, le mostró directamente un contrato de alquiler. "Me ofrecieron un contrato hasta marzo, pero cuando lo leí, el precio era el doble de lo que estaba pagando", relató. Es decir: el mismo local, con el alquiler duplicado respecto de lo que hoy paga a través del intermediario, y por un solo año. Para los comerciantes, esa combinación —más caro y sin continuidad— es la que delata la jugada. "¿Para qué quieren sacar a un jugador del medio, si el alquiler nos va a terminar saliendo el doble?", se pregunta uno. Varios remarcan, además, que ofrecer contratos de un año va contra lo habitual —los comerciales suelen ser de tres como mínimo— y que eso confirma que no buscan darles estabilidad.

A la presión por los contratos se suma un frente que aparece en cada conversación: el estacionamiento. Y acá los comerciantes son claros en algo, para que no se malinterprete su reclamo: no piden que el estacionamiento sea gratis. Saben que, por el contrato de licitación, corresponde cobrarlo. Lo que reclaman es otra cosa: que no se les cobre a ellos como si fueran turistas, y que tampoco se trate del mismo modo a los residentes de Bariloche. Una cosa es el visitante que viene a pasar el día; otra, el que va todos los días a trabajar o el vecino que sube al cerro. Hoy, dicen, los meten a todos en la misma bolsa. Lo más barato ronda los 35.000 pesos, pero deja el auto a unas ocho cuadras de los locales; el más cercano cuesta 70.000 pesos por día, lo que llaman directamente carísimo. "Setenta mil pesos por día son más de dos millones al mes solo de estacionamiento, más el alquiler", calculó uno. Y todo eso, explican, se traslada al precio final de lo que venden, encarece el cerro y termina espantando al turista.

LAS ESCUELAS DE ESQUÍ

Hay un caso que mencionaron como el más perjudicado de todos: las escuelas de esquí. A ellas, dicen, las presionan con la herramienta más sensible del cerro. "No te lo vendo, les dicen, con los pases." Es la llave que más aprieta, porque sin pases no hay actividad posible.

El cuadro se completa con un goteo de incomodidades que, para los comerciantes, no son casuales. Las barreras de acceso cierran a las cinco y media de la tarde, lo que bloquea a los proveedores: muchos tienen que cargar la mercadería a mano, caminando varias cuadras hasta sus locales. "Antes podíamos bajar la mercadería hasta acá; hoy ya no", contó uno. "Es un drama para los proveedores. CAPSA no te ayuda en nada." Otro lo describió como un desgaste de todos los días: "De un día para otro vienen y hacen cosas en el cerro, no avisan, no nos enteramos, y nosotros tenemos que adaptarnos. Cada vez es más difícil trabajar con tranquilidad".

Por encima de los hechos puntuales, hay una conclusión que todos comparten y que dijeron casi con las mismas palabras: la empresa se quiere quedar con todo. Algunos lo plantean como una estrategia en dos tiempos. Primero, sacar del medio a los intermediarios —la empresa local que hoy explota los comercios—; después, una vez que quede CAPSA como único dueño de la relación, sacarlos también a ellos, ya sea por el valor impagable del alquiler o directamente por la no renovación de los contratos. Y temen saber con qué los reemplazarían: con marcas que no son de Bariloche, grandes cadenas ajenas al cerro y a la ciudad.

"Lo confirman todos los días: quieren que el territorio de CAPSA sea todo", dijo uno. "Si se van los intermediarios, quedamos a merced solo de lo que diga CAPSA, porque acá no hay un Estado que ponga las reglas." La imagen que se hacen del cerro que viene es la de un lugar exclusivo y caro, pensado para grandes jugadores y para esas marcas de afuera, sin lugar para los comercios chicos ni para los residentes de Bariloche.

En esa misma línea apuntaron al organismo que debería arbitrar. "¿Qué regula el Ente? Hasta ahora se ve que no regula nada, que todo lo decide CAPSA." La sensación de desamparo institucional fue otra constante: "El cerro no recibe a nadie". Y sobre la concesionaria, una frase que pinta el clima: "CAPSA es negro o blanco, no hay grises. Y en general el negro es para nosotros, los comerciantes".

Las consecuencias no son solo económicas. Son personales. "Estuvimos muchas noches sin poder dormir desde que CAPSA empezó con los aprietes", confesó un comerciante de una empresa familiar. "No te dan una alternativa para caer bien parado." Otro lo cerró sin vueltas: "No sabemos cómo va a terminar esto. Estamos viendo si nos van a dejar trabajar o no".

Hubo, también, un dato que grafica hasta dónde llega la presión: a uno de los comerciantes, pese a tener contrato vigente con la empresa intermediaria, le llegó una citación a una audiencia de mediación por desalojo. La audiencia se cayó una hora antes, pero el mensaje quedó. "Yo creo que CAPSA está boicoteando a todos los comerciantes", interpretó.

En medio del enojo, una frase resume la posición de los que están atrapados. No piden ganar la pelea de nadie; piden poder seguir trabajando. "Nosotros queremos que lo resuelvan, que se pongan de acuerdo", dijo uno. "Yo tengo un contrato firmado y no quieren que lo respete. Y tampoco les importa si a mí me hacen un juicio por el contrato vigente que tengo." O, como lo planteó otro con resignación: "Yo no estoy ni a favor ni en contra de CAPSA. Estoy a favor mío".

Detrás de cada local y cada changuito de mercadería empujado a mano, sigue latiendo la misma pregunta que abrió esta serie: ¿quién define la política del cerro más importante de Bariloche? ¿hay lugar para los comerciantes de bariloche?

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