Por: Bache3000
Hace algunas semanas, el Municipio de Bariloche puso en marcha una prueba piloto de separación de residuos en origen e instaló contenedores diferenciados para residuos secos y húmedos en distintos puntos del centro. La propuesta, según recuerdan los vecinos, "fue presentada como una herramienta para que los vecinos puedan separar sus residuos y colaborar con el reciclaje".
Pero, de acuerdo con un relevamiento difundido en el sitio cerremoselvertederobrc.lat, la realidad es otra: tras varias semanas de funcionamiento "no se observa una recolección diferenciada de los reciclables depositados en esos contenedores" y "los residuos secos y húmedos continúan siendo retirados conjuntamente y trasladados al vertedero municipal", señalaron vecinos autoconvocados en un artículo.
Para respaldar la denuncia, difundieron dos videos en los que se puede comprobar la situación: las imágenes muestran cómo los materiales depositados de forma separada por los vecinos terminan siendo retirados de manera conjunta, sin que la separación en origen tenga ninguna continuidad en la recolección.
El señalamiento expone una contradicción de fondo. Como advierten en uno de sus artículos, "muchos vecinos realizan el esfuerzo de separar sus residuos con la expectativa de que los reciclables sean recuperados, pero esa separación no tendría continuidad en la etapa de recolección y disposición final".
El problema se agrava en una ciudad que, subrayan, "aún no cuenta con un sistema municipal de recuperación de reciclables". Así, materiales como papel, cartón, plástico, vidrio o metales "terminan enterrados junto con el resto de los residuos", mientras que los recuperadores urbanos obtienen reciclables "principalmente urgando en el basural o de algunos generadores que los entregan separados de manera voluntaria".
Los vecinos ponen números a la magnitud del problema. Según las estimaciones publicadas, basadas en la generación diaria de residuos de la ciudad, "durante los 921 días transcurridos desde el inicio de la actual gestión municipal se habrían generado alrededor de 184.200 toneladas de residuos".
La consecuencia, plantean, es directa: el espacio disponible para disponer residuos se reduce cada vez más rápido. "Cada tonelada de material reciclable que se entierra es una oportunidad perdida para reducir el volumen de residuos enviados al vertedero y prolongar su vida útil", remarcan.
Por eso concluyen que "la separación en origen solo puede alcanzar sus objetivos si está acompañada por una recolección diferenciada y por un sistema que garantice la recuperación efectiva de los materiales reciclables". De lo contrario, sentencian, "el esfuerzo de los vecinos pierde gran parte de su sentido y la necesidad de encontrar una solución definitiva para el tratamiento de los residuos en Bariloche se vuelve cada vez más urgente".