jueves 25 de junio de 2026 - Edición Nº497

Sólo el vecino salva al vecino | 25 jun 2026

CASO TESTIGO DE UNA PROBLEMÁTICA REAL

"Soy rehén del IPROSS": el calvario de un jubilado al que le suspendieron una operación urgente

13:28 |Héctor "Cholila" Cárdenas necesita que le saquen la vesícula con carácter de urgencia. Tenía fecha de cirugía en el Instituto Materno Infantil, pero la obra social de los estatales rionegrinos está suspendida por medidas de fuerza del Colegio Médico y la operación quedó suspendida hasta nuevo aviso. Su caso, lejos de ser aislado, retrata lo que padecen a diario decenas de afiliados.


Por: Bache3000

Hace más de un mes que Héctor convive con un dolor que no le da tregua. Jubilado municipal de Bariloche, necesita una operación urgente de vesícula. Tiene los estudios hechos, tiene la derivación del cirujano, tenía hasta fecha de cirugía asignada en el Instituto Materno Infantil. Tenía todo. Le faltaba lo único que él no puede resolver: que el IPROSS pague.

La operación estaba programada para este viernes. Pero la obra social estatal está cortada por el Colegio Médico y la cirugía quedó suspendida hasta nuevo aviso. La notificación que recibió desde el IMI es tan fría como contundente: "Le informo que su cirugía fue suspendida por el médico, ya que la obra social está cortada por colegio médico, ni bien se restablezca nos pondremos en contacto para asignar nueva fecha de cirugía".

Mientras tanto, Héctor espera. Y el dolor no espera con él.

"Hace más de un mes caí en un abdomen muy agudo, muy agudo", cuenta. Lo atendió el doctor Muñoz, que le hizo una serie de estudios y lo derivó al cirujano, el doctor Bartolomé. Todo el circuito médico funcionó como debía: los estudios se hicieron, se enviaron al IPROSS, volvieron autorizados a Bariloche. Y ahí se frenó todo. "Hoy me encuentro con la triste sorpresa y la necesidad de pedir de que se habilite la cláusula esta del colegio médico que está en paro y no se me puede realizar la operación en tiempo y forma".

El estado de Cárdenas no es menor. "Estoy en una forma muy delicada, si no bien ando caminando para todos lados y tratando de trabajar en algo para poder llegar a fin de mes". El propio médico lo dejó por escrito sin vueltas: "Le puso con letras grandes, es urgente que me tienen que operar".

Pero lo que transforma este caso en algo más grande que el drama de una persona es cómo Héctor entiende su propia situación. No se ve como una excepción. Se ve como un eslabón más de una cadena que se repite. "Yo antes lo miraba de lejos, pero esto no solo lo hacen conmigo, lo hacen siempre con distintos compañeros del estado provincial".

Un reclamo que excede a una persona

Ahí está la denuncia de fondo. El IPROSS abarca a una porción enorme de los trabajadores rionegrinos —activos y jubilados— y el vecino lo enumera con bronca: "Porteros, maestros, policías, policías retirados, activos, maestros y porteros activos y retirados y compañeros municipales y distintas clases de gente que pertenece al estado provincial". Toda esa gente, dice, queda atrapada en un sistema del que es difícil salir. "Somos capturados y somos rehenes del IPROSS".

El reclamo se vuelve especialmente duro cuando habla de la jubilación. Mientras está activo, dice, al menos existe la contención de los gremios. Pero después el abandono es total: "Cuando estamos jubilados es peor el abandono todavía porque a veces tenemos la contención de los gremios pero cuando somos jubilados no nos contiene nadie". Y sin embargo, el descuento nunca falla: "El IPROSS se toma el trabajo de cobrarnos 60 mil pesos, estoy pagando yo ahora como jubilado con la miseria de jubilación que cobro".

El cierre de su testimonio es casi una advertencia. Héctor señala responsabilidades por adelantado, por si su salud empeora mientras espera: "Si me llegara a ocurrir algo, le hago responsable al Ministerio de Salud de la Provincia de Río Negro y al Colegio Médico de Bariloche, y a todos los que consignen con la salud, que tienen que hacerse cargo, por favor".

Desde Bache3000 tomamos el caso de Héctor "Cholila" Cárdenas no como un hecho aislado, sino como un caso testigo. Lo que le pasa a él lo vienen padeciendo decenas de afiliados al IPROSS, y lo sabemos porque nos llega a diario: vecinos que nos escriben por Instagram a @bache.3000 contando situaciones calcadas —operaciones suspendidas, autorizaciones que no llegan, jubilados que pagan todos los meses una obra social que cuando más la necesitan no responde. Este vecino puso la cara y el nombre. Detrás de él hay muchos otros que todavía esperan, en silencio, una fecha de cirugía que no llega.

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