Por: Bache3000
Héctor "Cholila" Cárdenas, afortunadamente, no tuvo que esperar mucho para recibir buenas noticias. Apenas unas horas después de que Bache3000 publicara su historia —la de un jubilado municipal con una operación de vesícula urgente suspendida por el conflicto entre el IPROSS y el Colegio Médico—, el teléfono sonó.
Y era exactamente quien tenía que llamar.
"Me llamaron del IPROSS, la delegada, confirmándome que han liberado el tema para que yo me pueda operar", contó Cholila a este medio con evidente alivio. "Van a tener que hacer una reprogramación pero estamos por buen camino, que estaban a entera disposición", agregó.
Para alguien que llevaba más de un mes con un dolor abdominal agudo, esperando que un sistema que él mismo financia con su jubilación respondiera, la noticia vale oro.
Recordemos: Héctor tiene estudios hechos, derivación del cirujano, y hasta tenía fecha de operación asignada en el Instituto Materno Infantil. Todo en orden. Pero el IPROSS —la obra social de los trabajadores estatales rionegrinos— estaba suspendida por medidas de fuerza del Colegio Médico, y su cirugía quedó cancelada sin fecha de reprogramación.
La notificación que recibió desde el IMI no dejaba margen para la esperanza: le informaban que su cirugía había sido suspendida y que cuando se restableciera el vínculo con la obra social le avisarían. Mientras tanto, Héctor esperaba. Y el dolor no esperaba con él.
Lo que transformó su caso en algo más que un drama personal fue su decisión de hablar. De poner nombre y cara a una realidad que, como él mismo señaló, no es nueva ni excepcional: "Esto no solo lo hacen conmigo, lo hacen siempre con distintos compañeros del estado provincial". Porteros, maestros, policías, jubilados municipales —todos rehenes del mismo sistema.
Cholila lo sabe. Y desde Bache3000 lo sabemos también: detrás de él hay decenas de afiliados que viven situaciones calcadas —operaciones suspendidas, autorizaciones que no llegan, jubilados que pagan todos los meses una obra social. Muchos de ellos nos escriben por Instagram a @bache.3000, en silencio, sin animarse a dar la cara.
Hoy, la historia de Cholila les dice que a veces vale la pena hablar.