Por: Bache3000
El hotel Nevada festejó su nueva versión con un cóctel que reunió, durante el atardecer del viernes, a personas de los ámbitos más diversos de Bariloche. La familia Gressani organizó el encuentro en su casa —que es también la de quienes visitan la ciudad y la de la sociedad barilochense— para mostrar cómo quedó el establecimiento que, desde hace setenta y cuatro años, acompaña la vida de la localidad. Entre los presentes estuvo el intendente Walter Cortés, acompañado por el secretario de Turismo, Eric Guzmán, y el secretario de Obras y Servicios Públicos, Omar Mallet.
Esa edificación, en Rolando entre Mitre y Moreno, ha visto cómo cambiaba el mundo década a década, las cosas buenas pero también las malas, y ahí permanece, estoica ante las adversidades y feliz ante las dichas. En diferentes momentos tuvo renovaciones, pero la última, la que motivó el cóctel, fue realmente importante. El interior muestra hoy una pátina de modernidad curiosamente asentada en lo clásico, con detalles aquí y allá —un par de esquíes y sus bastones, por ejemplo— que recuerdan que, más allá de estar en el centro, su espíritu es el de un hotel de montaña.
Aparte de las modificaciones que a quien ya conozca el lugar le harán sentir que se equivocó de sitio, está la transformación desarrollada en las "entrañas" del hotel: las instalaciones de electricidad, agua y gas prácticamente se hicieron de nuevo. Las habitaciones también variaron, porque a algunas se las rejuveneció y a otras se las reconstruyó, como ocurrió con aquellas veinte que fueron convertidas en diez departamentos, una decisión que responde a una demanda creciente del mercado.

De todo eso conversaban los invitados en el lobby y la cafetería mientras degustaban una copa y alguna delicatessen. Los hermanos Gressani —Adriana, Gianni y Sandro— llevaban adelante el rol de anfitriones con el orgullo de saber que no se equivocaron con una decisión tan arriesgada como cerrar el hotel durante dos años para emprender las modificaciones. En todo momento flotó en el ambiente la calidez que distingue a aquellos emprendimientos donde la fuerza impulsora proviene de un legado familiar.
Precisamente, eso resaltó Cortés, quien apenas ingresó para felicitar a los hermanos expresó: "Me imagino cómo serían estas calles cuando recién hicieron el hotel, en aquel Bariloche tan chico… La puesta en valor de este lugar es una reivindicación moral a los pioneros que se atrevieron a iniciar esta clase de emprendimientos vinculados al turismo en Bariloche". El intendente puso en valor la trayectoria de las familias y empresarios que eligieron crecer en la ciudad: "Es fundamental reivindicar la historia. Si nos situamos en tiempos atrás, ¿qué sería de este Bariloche, de aquellos que tuvieron la valentía de emprender un negocio para ver cómo les iba, cuando tampoco era tan turístico como hoy?".
En esa línea, recordó a quienes formaron parte de los comienzos del hotel y reconoció el trabajo sostenido de la familia: "Reivindicar la historia también es la nostalgia y el reconocimiento a los que estuvieron. Yo conocí al papá de la familia Gressani; la verdad que todo es muy laborioso, gente que ponía mucho interés en el negocio". Y agregó: "Bariloche necesita esa clase de empresarios: los que siguen, los que sostienen el esfuerzo, los que están en las buenas y en las malas. Es fundamental para la ciudad esta clase de emprendimiento, donde se mezcla la historia con el trabajo de una familia".
El jefe comunal remarcó además las fuentes laborales que genera el establecimiento: "Dar trabajo es muy importante, nuestra gente lo necesita. Tomar trabajadores de Bariloche es fundamental; que la gente pueda tener trabajo y llevar el sustento a su casa es muy importante para nosotros". Y sumó: "Cada persona que hace un hotel o lo renueva, poniéndole pasión y cariño, colabora con el crecimiento de San Carlos de Bariloche. La ciudad necesita empresarios que apuesten por la localidad, que inviertan acá, para que seamos el ícono del turismo y la excelencia".
Cortés también valoró el carácter cercano del encuentro: "Estar acá me hace sentir uno más, porque he venido varias veces y se puede charlar mano a mano, de vecino a vecino. Eso nos encuentra a los barilochenses para solucionar problemas, crecer y pelear por lo que nos falta". Y convocó a fortalecer la unidad de la comunidad por el peso que tiene el turismo: "Somos una comunidad que depende del turismo, de las altas y las bajas, de los vaivenes políticos y de la moneda. Ahí tenemos que estar todos juntos, como una gran familia: cuando las cosas están bien, festejamos; y cuando están mal, nos juntamos para ver cómo salimos adelante".
Mientras el intendente continuaba su camino saludando a referentes de diversos sectores —preponderaban los vinculados al turismo—, Sandro Gressani explicaba la transformación del hotel: "Fuimos hasta los cimientos y renovamos totalmente al Nevada", recordando que la base de todo aún es aquel edificio que se levantó en 1952. "Cada década se fue mejorando y ampliando, y ahora decidimos hacer una reforma íntegra". Si bien es difícil hablar de una inauguración cuando el establecimiento ya cuenta con una larga existencia, Sandro sonrió: "Hoy estamos inaugurando el nuevo Nevada".
Ante los presentes, Sandro recordó que el germen del hotel se vincula con la llegada de sus abuelos, Italia y Noé de Barba, desde Europa. Noé había sido convocado por Primo Capraro, quien buscaba mano de obra calificada para el desarrollo de esta parte de la Patagonia. Aquí, en el sur del mundo, aquella familia dio vida al Nevada. Luego, la hija del matrimonio, Elda, y su esposo, Enrico Gressani, continuaron con la empresa. En la actualidad, los encargados son sus hijos, Adriana, Gianni y Sandro (Claudio, el mayor, que también impulsó cambios en pos del avance del hotel, falleció tempranamente por un accidente vehicular).
Adriana, cuando habló frente a los invitados, remarcó que las remodelaciones se emprendieron a partir de contratistas y proveedores locales, haciendo hincapié en "darle una oportunidad a la gente de Bariloche". Gianni, a su turno, se refirió a un "renacer del Nevada" y expresó: "Hemos sabido poner en valor el hotel en beneficio de Bariloche". Más adelante, frente a este cronista, destacó lo que significa seguir con un legado familiar: "Prácticamente, me he criado acá. Desde chiquitos, mis hermanos y yo nos empapábamos de todo lo que representaba tener un hotel". Y recordó a Claudio, aquel hermano que falleció joven, evocándolo como "un gran lanzador de proyectos": "Esto lo hicimos también por él", expresó, mientras la gente no se cansaba de lanzar elogios ante el nuevo marco que delinea la esencia del hotel Nevada, un establecimiento donde el espíritu familiar prevalece.