Por: Bache3000
Hay noches en las que Bariloche entera parece latir al mismo ritmo. Anoche fue una de esas. El Centro Cívico volvió a transformarse en una tribuna al aire libre, con la pantalla gigante del Municipio como altar, el frío patagónico haciendo lo suyo y una multitud de vecinos, vecinas y turistas dispuestos a dejar el alma por la Scaloneta. Y como ya es costumbre, Bache3000 salió a la calle con su cábala: micrófono en mano, preguntarle a la gente qué promesa —pero bien loca— estaba dispuesta a hacer con tal de que Argentina llegue a la final.
Lo que pasó después fue puro folclore mundialero. Porque cuando la fe se mezcla con la euforia, los barilochenses no se andan con chiquitas.
El premio mayor de la noche se lo llevó, sin discusión, un hombre que no dudó ni un segundo. "Vendo mi campo", soltó frente a cámara, y cuando el cronista pensó que era un chiste, redobló la apuesta: "Si Argentina sale campeón, vendo mi campo. Son tres mil cuatrocientas hectáreas en el norte de Neuquén." El entrevistador quedó sin palabras. "Lo agarré al entrevistador, che", se rió el hombre, mientras pedía un abrazo para sellar el pacto. Promesa hecha, dijo. Que la escuchó toda la Patagonia.
No fue el único en jugarse en serio. El amor también entró a la cancha: más de uno juró matrimonio si la Selección avanza. "Me caso definitivamente. Voy, anillo y chao. Toda la ceremonia", prometió un fanático, antes de mirar a cámara y avisarle a su familia: "Ya escuchaste." Del lado brasileño, la pasión no se quedó atrás: dos hinchas de Brasil contaron que si su equipo llega a la final, uno se casa y el otro ya aprovechó la noche para pedir a su novia en noviazgo. El Mundial, está claro, también es una excusa para el romance.

Después llegaron los clásicos de manual: los que prometieron raparse la cabeza, los que se ofrecieron a teñirse el pelo —aunque a la hora de la verdad pedían un corte "bonito" y "guapo", nada de rapado—, y un campeón del esfuerzo físico que prometió ir en bicicleta desde Chacabuco hasta Luján. Casi nada.
Hubo también lugar para las promesas más sencillas y entrañables. Un fanático, fiel a la tradición argentina, lo resumió en cinco palabras: "Si llega a ganar Argentina, ¡quiero comer un asado!" La promesa más realista de la noche, posiblemente la más cumplible, y sin dudas la más federal.
No todos se subieron a la euforia. Hubo un personaje que le bajó el tono a la noche con una reflexión casi filosófica. Cuando le preguntaron por su promesa más loca, contestó que no tenía ninguna, y que esa era justamente su cábala. "Uno nunca sabe si va a estar vivo el día de mañana", dijo, y argumentó que para prometer algo "habría que saber antes que nada cuánto va a vivir primero". El cronista, entre risas, le marcó que la estaba tirando "muy pálida". Pero el hombre se rescató sobre el final con la promesa más profunda de todas: "No volver a tomar." Cada quien tiene su causa.
Bache3000 guardó una última perlita para los más jugados. A uno de los entrevistados le tiraron la pregunta imposible para un barilochense: "¿Qué preferís, que Argentina salga campeón o que nieve en Bariloche?" El hombre dudó, sopesó el turismo, el clima, el tema de los incendios, la temporada. Pensó. Y finalmente se sinceró: "Soy un forro, yo elijo Mundial, perdónenme."
Y así está Bariloche a esta altura del Mundial: dispuesta a vender campos, casarse, raparse, pedalear cien kilómetros y hasta resignar la nieve, todo con tal de ver a la Selección levantar la Copa. Lo único seguro es que, pase lo que pase en la cancha, en el Centro Cívico la fiesta ya está ganada.
¿Y vos? ¿Qué promesa loca te animás a hacer?
