Por: Bache3000
Un proyecto de ordenanza presentado por el concejal opositor Leandro Costa Brutten, del bloque Incluyendo Bariloche, propone crear una Unidad de Servicio Municipal de Cremación y una Sala Velatoria Municipal en el Cementerio de San Carlos de Bariloche, con atención gratuita para los vecinos en situación de vulnerabilidad social.
La iniciativa, identificada como Proyecto de Ordenanza N° 479-25 y reformulada el pasado 22 de junio de 2026, parte de un diagnóstico concreto y urgente: el cementerio municipal se está quedando sin espacio. La creciente demanda de servicios funerarios y la saturación de terrenos del camposanto barilochense hacen que la cremación deje de ser una opción de nicho para convertirse en una necesidad estructural. El proyecto es detallado, técnico y apunta a convertir al municipio en prestador directo de servicios que hoy están en manos exclusivas de privados.
La propuesta contempla que la sala velatoria funcione de manera totalmente gratuita para residentes en situación de vulnerabilidad social, incluyendo hasta 12 horas de uso, ataúd estándar, traslado del cuerpo dentro del ejido municipal y gestiones ante el Registro Civil. Para quienes no califiquen en esa franja, el costo sería de 800 módulos fiscales por jornada. En cuanto a la cremación, los aranceles propuestos son: sin cargo para vecinos vulnerables, 500 módulos fiscales para residentes en general y 1.200 módulos para fallecidos de otras localidades. También se contempla la cremación de restos óseos de parcelas municipales sin costo.
El texto establece que la cremación no puede realizarse antes de las 24 horas del fallecimiento, que solo un cuerpo puede ingresar por operación al horno crematorio, y que las cenizas deben entregarse en urnas identificadas. Si los deudos no las retiran en 30 días, pasan al cinerario general municipal, cuya creación también está prevista en la norma.
Costa Brutten no llega solo a este terreno. Desde el oficialismo del Partido de Unidad Local (PUL), el bloque del intendente Walter Cortés también tiene elaborada su propia iniciativa sobre servicios funerarios municipales. Lejos de tratarse de una disputa, la existencia de ambos proyectos abre una oportunidad concreta: que el Concejo Municipal tome lo mejor de cada propuesta y construya una ordenanza superadora que refleje el consenso de todo el arco político local.
Con dos iniciativas sobre la mesa, el camino más probable —y deseable— es que los bloques trabajen en conjunto para fusionar criterios y llegar a una norma sólida. Cabe recordar que la Ordenanza 501-CM-1990 —hace más de tres décadas— ya mandataba al Ejecutivo a estudiar la instalación de un crematorio municipal. El mandato quedó en el olvido. Que hoy tanto la oposición como el oficialismo coincidan en la necesidad es, en sí mismo, una señal alentadora.
El proyecto de Costa Brutten estructura su propuesta en diez capítulos y establece que la Dirección General de Cementerio sería la autoridad de aplicación. Fija la cremación como voluntaria —a pedido del difunto o sus deudos— y obligatoria en casos de epidemia declarada, orden judicial o cadáveres no reclamados en hospitales.
Se prohíbe la cremación cuando no se presentan los documentos requeridos, cuando existe voluntad escrita del difunto en contrario, o cuando hay indicios de muerte no natural —en cuyo caso debe intervenir la Justicia. El Ejecutivo municipal tendría 90 días hábiles desde la promulgación para reglamentar la ordenanza.