Por: Bache3000
Los primeros copos, tímidos, empezaron a caer sobre el cielo cordillerano y, automáticamente, miles de cuellos se estiraron hacia arriba con una mezcla de fe, ansiedad y oración. Porque seamos honestos: Bariloche no mira el cielo buscando ovnis. Bariloche mira el cielo rogando que caiga nieve. Y por fin, después de semanas de mirar el pronóstico parece que la cosa empieza a moverse.
El termómetro ya viene jugando para el equipo del frío. Esta mañana la ciudad marcaba 1,2°C, con una sensación térmica de -3,8°C que te recuerda por qué vivís acá y no en una playa. Algo nublado, humedad al 68% y viento del oeste a 21 km/h: el combo perfecto para soñar con el manto blanco.
Pero la palabra santa la tiene el Servicio Meteorológico Nacional, y para hoy martes los pronósticos vienen congelados: nevadas a la mañana (prob. 10–40%), lluvias y nevadas a la tarde (acá sube a 40–70%, atenti) y otra vez nevadas a la noche. La máxima del día no pasaría de los 5°C y la mínima se va a -5°C, con ráfagas que de noche trepan a los 60–69 km/h. Y para el miércoles 1° de julio el SMN promete una mínima de -8°C y máxima de apenas 2°C, con ráfagas que en la madrugada llegan a los 70–78 km/h. Frío polar nivel "no salgo ni a la esquina", pero del bueno para la montaña.
Desde Vialidad Nacional confirman que ya hay nieve cayendo en la traza de la Ruta Nacional 40 rumbo a El Bolsón, la famosa Juan Herman entre Bariloche y la Comarca. Aunque en un principio habían advertido que por el momento la nieve no acumulaba sobre la calzada, con el correr de los minutos los copos comenzaron a quedarse.

Y si todo esto fuera poco, hay un detalle que tiene a medio Bariloche con el calendario marcado: mañana miércoles abre oficialmente la temporada en el Cerro Catedral. Claro, la expectativa turística está por las nubes (literalmente). Los operadores, los comerciantes de Villa Catedral, los instructores y cada alma que vive del invierno miran el cielo con la misma cara: la del que espera que el oro blanco caiga del cielo justo a tiempo.
Porque una cosa es abrir la temporada y otra muy distinta es abrirla con nieve de verdad. Y los primeros copos de hoy, por más tímidos que sean, son esa lucecita de esperanza que el barilochense necesitaba para creer que esta vez sí, que la temporada arranca como Dios manda.
Así que ya sabés: si ves a alguien parado en la vereda mirando fijo para arriba, no llames a nadie. No es un avistaje paranormal. Es, simplemente, un vecino haciendo la manija para que vaiga nieve.