lunes 06 de julio de 2026 - Edición Nº508

Bache Investiga | 6 jul 2026

EL MUNDO SEGÚN CAPSA

Ganó, pero perdió: CAPSA demolió un local de un empresario, la Cámara falló a su favor pero no pasó nada

07:41 |La Cámara de Bariloche confirmó que el reclamo de Catedral Ski Rental por el local demolido en el Cerro Catedral quedó "abstracto", porque el inmueble ya no existe. Pero cargó las costas a CAPSA al concluir que fue ella quien "dio motivo al juicio con el despojo cometido". Un fallo que muestra el problema de fondo: cuando se destruye rápido, la Justicia llega tarde.


Por: Bache3000

Para entender lo que está pasando hoy en la base del Cerro Catedral —las cartas documento, los aprietes a los comerciantes, los materiales retirados con grúas— hay que volver a un episodio que funciona como el molde de todo lo demás: la destrucción de un local que explotaba Catedral Ski Rental. CAPSA no mandó una carta ni citó a nadie a una reunión. El local, conocido como "el Galpón", en la zona Plaza Oertle, terminó demolido.

Así, de un día para otro. Por la fuerza. Con barretas que forzaron las puertas y con personal de CAPSA en esa acción. Todo registrado.Pero sin consecuencias.

Esta nota forma parte de una serie con la que Bache3000 busca retratar lo que viven día a día los barilochenses que conviven con CAPSA en el Cerro Catedral. El caso del Galpón es apenas uno entre cientos: historias parecidas relatan instructores, fotógrafos, guías, comerciantes y trabajadores que dependen del cerro y que describen un mismo modo de hacer las cosas por parte de la concesionaria. Vamos a ir contándolas una por una.

Según denunció en su momento Catedral Ski Rental, en esa toma no solo se demolió el local: también se retiró todo lo que había adentro, cientos de equipos de esquí —865, según la empresa—, además de mostradores, estanterías y el resto de las instalaciones con las que operaba el lugar.

Catedral Ski Rental reclamó judicialmente por ese despojo a través de un interdicto de recobrar, una acción pensada justamente para recuperar la tenencia de algo de lo que a uno lo despojaron. Pero se topó con un problema tan concreto como inquietante: no se puede ordenar devolver algo que ya no existe.

"Ya no existe": cuando la destrucción se vuelve argumento

En primera instancia, en febrero de 2025, el juez declaró que la cuestión se había vuelto "abstracta". El razonamiento fue el siguiente: si el local fue destruido, no hay forma material de restituirlo, y por lo tanto ya no hay nada que decidir. La propia desaparición del inmueble dejaba al reclamo sin objeto.

Catedral Ski Rental apeló. Su argumento fue que la pretensión no se había vuelto abstracta, porque —sostuvo— correspondía de todos modos restituir el terreno donde se asentaba el local, ya que el objeto de la demanda abarcaba todo el inmueble: el suelo y lo edificado sobre él. Y hay una lógica jurídica detrás de ese planteo: ni los locales ni las casas flotan en el aire, sino que están adheridos por accesión a un inmueble, algo que el propio Código Civil y Comercial establece. Es decir, aunque se demuela la construcción, el suelo sigue ahí, y con él los derechos que se discuten.

El 2 de julio de 2025, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Bariloche resolvió. Y en el punto de fondo no le dio la razón a Catedral Ski Rental. Los jueces Emilio Riat y Federico Corsiglia (con la abstención de la Dra. María Marcela Pájaro) confirmaron que el reclamo quedó abstracto. El motivo: al demandar, la empresa había identificado el objeto únicamente como el "local comercial denominado Galpón", sin señalar un terreno concreto con sus datos de dominio o catastro. Como el reclamo se limitaba a las instalaciones, y esas instalaciones ya no existen, no había nada que restituir.

El argumento es por lo menos, extraño.

En rigor, el tribunal podría haber ordenado restituir el espacio de suelo sobre el que se emplazaba el local —por ese mismo principio de que lo construido está adherido a la tierra—, pero no lo hizo. Y hay una razón técnica de peso, dijo la justicia: ese espacio no se podía deslindar catastralmente, porque no tiene matrícula ni designación catastral propia, dadas las particularidades del lugar donde está emplazado, en pleno Centro de Deportes Invernales del cerro. Quedó, así, una conclusión jurídica difícil de digerir: el que destruyó el local se benefició, en los hechos, de haberlo destruido. Al no quedar nada identificable que devolver, el reclamo por recuperarlo se quedó sin objeto.

La Justicia habló de "despojo"

Ahora bien, el fallo tiene un segundo capítulo que es, para Catedral Ski Rental, lo más valioso. Porque aunque la Cámara no pudo ordenar restituir el local, no dejó a CAPSA sin ninguna consecuencia.

CAPSA también había apelado, pero por otra cosa: quería que le sacaran de encima las costas del juicio (los gastos del proceso). Argumentó que, si la cuestión era abstracta, no correspondía condenarla a pagar nada. La Cámara rechazó ese planteo de plano. Y para hacerlo, hizo algo importante: analizó el fondo del asunto, más allá de la abstracción. Su conclusión fue contundente: las costas quedan a cargo de CAPSA porque fue ella quien "dio motivo al juicio con el despojo cometido".

Esa frase es la clave. Significa que el tribunal, aunque no pudo devolver el local, sí dejó establecido en una resolución judicial que hubo un despojo, y que ese despojo lo cometió CAPSA. No es una condena por el despojo en sí —eso se discute por otra vía—, pero es un reconocimiento formal de lo ocurrido. La Cámara, además, aclaró expresamente que Catedral Ski Rental puede formular otros reclamos por la vía que corresponda en virtud de ese despojo. La puerta, por el lado de los daños, sigue abierta.

Desde Catedral Ski Rental, la lectura del episodio va más allá de lo jurídico y apunta al modo de actuar de la concesionaria. Según señalaron a este medio, si CAPSA necesitaba ese espacio para hacer pasar la nueva silla séxtuple Ciprés, "con una reunión entre personas hubiera alcanzado y sobrado para ponerse de acuerdo, con toda seguridad".

"Nosotros somos del cerro desde hace casi 50 años y jamás hubiéramos encarado una acción que obstruya una buena obra", plantearon desde la empresa. "Pero lamentablemente no es la forma en que se mueve CAPSA: sin siquiera saber qué piensa el otro, siempre, por algún motivo, va directo a la Justicia."

Y trajeron un antecedente que, para ellos, marca el contraste. Recuerdan que algo parecido ya había pasado en 1994, cuando Ski World —la empresa que después sería CAPSA— necesitó el lugar donde la firma tenía una pista de patinaje, para construir el shopping Las Terrazas. En aquella ocasión, según relatan, la empresa se reunió con ellos y el acuerdo fue inmediato. La diferencia, resumen, está en el método: antes, una charla; ahora, "siempre a la Justicia".

Es la mirada de una de las partes, la que hoy está en pie de guerra con la concesionaria. Pero encaja con lo que, por estos días, describen también los comerciantes de la base: la sensación de una empresa que no se sienta a conversar, que decide sola y que resuelve por la vía de los hechos o de los tribunales, sin instancias de diálogo previas.

El problema de fondo: cuando se destruye rápido, la Justicia llega tarde

Este caso deja al descubierto algo que excede al Galpón y a estas dos empresas. Cuando una de las partes tiene el poder de imponer los hechos por la fuerza —destruir, retirar, ocupar— y hacerlo más rápido de lo que la Justicia tarda en pronunciarse, las acciones judiciales corren siempre desde atrás. El interdicto de recobrar existe para devolver lo despojado; pero si lo despojado se destruye antes de que haya sentencia, la herramienta se queda sin efecto. No porque la razón no estuviera, sino porque ya no hay qué devolver.

Es exactamente el patrón que hoy denuncian los comerciantes de la base: primero ocurren los hechos, después reacciona la Justicia. Y en ese lapso, el que actúa por la fuerza saca ventaja. Por eso este fallo, que a primera vista parece una derrota para la empresa más chica, es en realidad una advertencia sobre cómo funciona el conflicto entero: se puede tener la razón declarada por un tribunal —"hubo despojo"— y aun así haber perdido el local para siempre.

Hay, además, un dato que da a toda la historia una dimensión más amplia. La tierra sobre la que ocurre todo esto no es de CAPSA: es del pueblo de Bariloche, dada en concesión. Como resumen desde Catedral Ski Rental, con un concesionario que administra un bien que es de todos, "vamos a tener que tener el mayor de los cuidados".

En la base del Catedral, mientras tanto, sigue latiendo la pregunta que atraviesa toda esta serie: ¿qué tipo de consesión necesita Bariloche?

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