Por: Bache3000
Pasaban las cuatro de la madrugada del domingo cuando un hombre decidió que la máquina de peluches de un local céntrico merecía un puñetazo. Las cámaras de seguridad del comercio quedaron ahí, mudas testigos de todo: el golpe, el vidrio que cede, el grupo que sigue caminando como si nada.
El episodio ocurrió a las 3:50 del 5 de julio. El hombre estaba acompañado por otras personas cuando se ensañó contra la máquina y le rompió uno de los vidrios de un golpe. El dueño del local no tardó en darse cuenta y llamó al 911.
Desde ahí, la Policía hizo lo que mejor sabe hacer con una ciudad llena de cámaras: siguió el recorrido del grupo hasta encontrarlo varias cuadras más allá, a la altura de la Escuela 16. Ahí quedó detenido.
En la audiencia de control de detención, la Justicia avaló el procedimiento: consideró que hubo flagrancia y que la Policía actuó dentro de sus facultades. La Fiscalía formuló cargos por daño, en carácter de autor, según los artículos 45 y 183 del Código Penal.
Para sostener la acusación, la fiscalía presentó la denuncia del responsable del comercio, las grabaciones del hecho, el acta policial, un croquis del lugar y los informes médicos que se le realizaron al detenido tras el procedimiento.
La defensa, por su parte, no objetó la apertura de la investigación, aunque ya avisó que tiene una lectura distinta de lo que pasó esa madrugada. Fiscalía y defensa coincidieron en algo: buscarán una salida alternativa al conflicto en los próximos meses.
La investigación tiene un plazo de tres meses y deberá estar resuelta antes del 6 de octubre de 2026.