Por: Bache3000
La nota, enviada el 24 de junio a la subsecretaria Eliana Garnica, advertía sobre los riesgos que representa la circulación vehicular en esa arteria, que conecta la calle 9 de Julio con la salida al Puente Ñireco y con el sureste de la ciudad. Según el escrito, la problemática de Segundo Sombra está asociada a tres factores combinados: pendiente, curva y continuidad visual de circulación, lo que deriva en velocidades inadecuadas pese a la señalización que fija un máximo de 20 km/h en la intersección con 9 de Julio, en sentido descendente hacia el este.
El pedido de la concejal surgió a partir de diversos requerimientos recibidos por parte de vecinos y vecinas del sector, que vienen denunciando hace tiempo la circulación de todo tipo de vehículos a velocidades superiores a las permitidas, tanto en sentido ascendente como descendente. Esa dinámica genera situaciones de riesgo para peatones y vecinos del sector, dificultando además el ingreso y egreso de vehículos desde los garajes particulares y el cruce seguro de la calzada.
Los residentes también habían señalado un problema adicional: el paso frecuente de camiones y colectivos de gran porte, que provoca vibraciones perceptibles en las viviendas linderas.
Con ese diagnóstico, la nota elevada por Totonelli solicitaba evaluar un paquete de medidas concretas: aumentar la señalización horizontal y vertical, incrementar la fiscalización y los controles de velocidad con radares en la zona, instalar reductores de velocidad —con cruces peatonales elevados, estrechamiento visual de calzada u otros dispositivos técnicos— y analizar la factibilidad de restringir o prohibir la circulación de camiones y colectivos de gran tamaño sobre la arteria.
Los hechos de este lunes, con un auto volcado y un colectivo varado en la misma calle, ponen en primer plano la urgencia del reclamo vecinal y del pedido formal que ya está en manos de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte municipal