martes 07 de julio de 2026 - Edición Nº509

El Bardo de Siempre | 7 jul 2026

BARILOCHE, BORRACHO DE AMOR

Bariloche estalló de emoción tras la remontada de argentina ante Egipto: bengalas, lágrimas y promesas de locos en el centro cívico

18:29 |El Centro Cívico se llenó de bengalas, cánticos y lágrimas tras la remontada de Argentina ante Egipto. Bajo la lluvia y el frío, los barilochenses salieron a la calle y le contaron a Bache3000 hasta dónde están dispuestos a llegar si la Selección se corona campeona del mundo.


Por: Bache3000

Faltaban diez minutos y Bariloche contenía la respiración. Argentina perdía ante Egipto, el sueño mundialista parecía escaparse por la ventana y en las casas, los bares y las plazas de la ciudad el silencio empezaba a parecerse a la resignación. Pero el fútbol, cuando quiere, escribe estas historias: tres goles en los últimos diez minutos dieron vuelta el partido y transformaron la angustia en una explosión de alegría que se sintió en cada rincón de la ciudad.

El estallido tuvo su epicentro en el Centro Cívico. Apenas sonó el pitazo final, la gente empezó a llegar de a poco y en minutos la plaza ya era un hervidero. Bengalas encendidas iluminaban la tarde gris, los cánticos se escuchaban de punta a punta y las lágrimas —de esas que ya no se sabe si son de nervios, de alivio o de pura felicidad— corrían mezcladas con la lluvia que no dio tregua en ningún momento.

El frío patagónico, lejos de enfriar los ánimos, pareció multiplicarlos: banderas argentinas flameando bajo el agua, abrazos entre desconocidos y bocinazos constantes de los autos que rodeaban la zona armaron una postal que va a quedar grabada en la memoria de la ciudad.

Con ese clima de euforia todavía latiendo, un equipo de Bache3000 salió a recorrer las calles para preguntarle a la gente qué estaría dispuesta a hacer si Argentina termina levantando la copa. Las respuestas fueron tan intensas como la propia tarde: entre risas, gritos y alguna lágrima que todavía no se secaba, los barilochenses no dudaron en jurar cualquier cosa con tal de ver a la Selección campeona.

Hubo quienes ni siquiera esperaron a que llegue ese día. En pleno temporal, con el agua del lago Nahuel Huapi en el punto más frío del año, un hombre se metió sin pensarlo dos veces. Otro hizo lo propio pero cargando barro de su propio patio y la bandera bien alta en la mano, para que quedara registrado el salto. Un grupo más corrió bajo la lluvia hasta la costa con la bandera de Messi desplegada, gritando, casi sin aire, que "llegamos y cumplimos".

Las promesas condicionadas al título, esas que solo se van a cumplir si Argentina es campeona, no se quedaron atrás en locura. Uno se comprometió a raparse por completo —"melena incluida"— y hasta a pelar a su perro. Otro, en medio de la efusividad del momento, anunció que le va a pedir casamiento a su pareja. No faltó quien apostó 500 mil pesos "al negro" en la ruleta, ni la vendedora ambulante que prometió salir a vender "la torta frita más grande que hizo" en su vida.

Otro hombre, ya empapado y sin importarle, juró que también se va a tirar al lago si el sueño se concreta. Hubo también una promesa más íntima, la de mejorar el carácter y pasar más tiempo con la familia. Y hasta un turista chileno, de vacaciones en la ciudad junto a los suyos, sumó su cuota de fervor sudamericano: "Si es de Sudamérica, obviamente que Argentina salga campeón", dijo, antes de prometer un viaje a Dinamarca "a conocer a Hanuerua".

Entre bengalas, cánticos, lágrimas, lluvia y promesas imposibles de cumplir, Bariloche volvió a demostrar que el folclore del Mundial no se vive solo frente a la tele, sino también en la calle y en la plaza. El Centro Cívico quedó como testigo de una tarde en la que el frío patagónico no pudo competir con el fervor de una ciudad que, otra vez, sueña con la cuarta estrella. Ahora, con las promesas ya hechas y grabadas, no queda otra que esperar a que Argentina haga su parte.

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