Por: Bache3000
Bariloche amaneció este miércoles 8 de julio con la ciudad tomada por el agua. Desde la madrugada del martes la lluvia cayó sin pausa y dejó barro en varios barrios, calles anegadas y cuadrillas municipales corriendo de un punto a otro para evitar que la situación se fuera de control.
La alerta roja rigió durante la madrugada, con pronósticos de entre 60 y 100 milímetros de agua caída, y picos localizados de hasta 150 milímetros. Aunque el Municipio remarca que no hubo emergencias de gravedad, el temporal todavía no da respiro: para esta noche se espera que la alerta baje de categoría pero cambie de signo, con una alerta amarilla por nevadas, agua y nieve mezclada, y ráfagas de viento de hasta 50 km/h.

En el Centro, buena parte del trabajo no fue solo achicar agua sino desatorar desagües tapados por residuos que los propios vecinos tiran a la calle. En uno de los operativos, entre lo que se sacó de un pluvial apareció un colchón. Los cruces más complicados fueron Ruiz Moreno y Mascardi, y Beschtedt y Brown.
En el este de la ciudad, en el barrio Las Victorias, hubo que canalizar de urgencia la acumulación de agua en calle Carabobo para que no entrara a las casas. En el sur, la lluvia dejó calles de barro y cunetas desbordadas en Miramar, Prayel, El Frutillar y El Frutillar Norte, donde se trabajó con maquinaria pesada. En Cerro Otto, una vivienda de calle Catedral empezó a inundarse y el personal municipal tuvo que intervenir para contener el ingreso de agua.

En la zona del cerro, un derrumbe de rocas sobre el camino viejo al Catedral obligó a un trabajo conjunto entre el Municipio y Vialidad Provincial, en una jornada que además complicó el acceso por las condiciones del terreno.
Desde Protección Civil insistieron en pedir precaución: evitar salir si no es necesario, revisar techos y desagües particulares, no sacar basura a la calle y estar atentos a los canales oficiales, en momentos en que el temporal todavía no terminó de pasar.
