miércoles 08 de julio de 2026 - Edición Nº510

El Bardo de Siempre | 8 jul 2026

ENVIARON VIDEOS AL BACHE, OBVIO

Turistas denuncian que se cae el techo, gotea agua, y la Secretaría de Trabajo provincial fue pero no hizo nada

13:17 |Turistas alojados en el establecimiento de O'Connor y Palacios denuncian filtraciones que caen sobre el comedor, cables eléctricos expuestos y techos a punto de derrumbarse. Inspectores de la Secretaría de Trabajo de la provincia estuvieron en el lugar, miraron, hablaron con las autoridades del hotel y se fueron. No pasó nada.


Por: Bache3000

Con el techo goteando arriba de las mesas donde se sirve el desayuno, baldes y tachos repartidos por el comedor para juntar el agua que cae sin parar, y cables pelados asomando entre manchas de humedad y podredumbre en el cielorraso: así describen turistas alojados en el Hotel Interlaken la situación que atraviesa el establecimiento ubicado en la esquina de Vice Almirante O'Connor y Palacios, en pleno centro de Bariloche.

Los videos que circularon en las últimas horas y llegaron a este medio muestran el desastre en primer plano. Sillas apiladas sobre las mesas del comedor, recipientes ubicados en el piso para contener el agua que se filtra desde el techo, y placas del cielorraso completamente deterioradas, con manchas oscuras de humedad avanzada que dejan expuestos cables eléctricos a centímetros de la zona donde el personal sirve la comida a los huéspedes.

"Mira si se cae el techo y muere alguien" fue una de las frases que llegó a Bache3000 de parte de una persona que tiene un familiar hospedado en el hotel y que además explicó que ese mismo día se había presentado formalmente una denuncia en la Secretaría de Trabajo de la provincia solicitando una inspección urgente al establecimiento.

La inspección se realizó. Pero según relatan quienes estuvieron presentes en el momento, los inspectores de la Secretaría de Trabajo de la provincia llegaron al lugar, recorrieron las instalaciones, mantuvieron una conversación con las autoridades del hotel y se retiraron sin dejar ninguna constancia visible de sanción o clausura preventiva. "Quedate tranquilo, no pasa nada", fue lo que les habrían transmitido a quienes esperaban una respuesta más contundente frente a una situación que, según describen los propios huéspedes, pone en riesgo tanto a las personas alojadas como a los trabajadores del lugar.

Porque mientras el comedor sigue funcionando con normalidad, entre baldes, techos rotos y agua que corre por las paredes en sectores con instalación eléctrica, son los mozos y el personal de servicio quienes continúan trabajando ahí adentro, día tras día, expuestos a un cielorraso que amenaza con desplomarse y a paredes húmedas en zonas donde no debería correr una sola gota de agua.

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