jueves 16 de julio de 2026 - Edición Nº518

El Bardo de Siempre | 16 jul 2026

SEGÚN DATOS OFICIALES

¿Quién paga las tasas? enterate del promedio barrio por barrio

20:17 |Un cruce de datos entre el promedio general, la serie histórica y el detalle barrio por barrio muestra que el problema no es solo de ingresos: hay barrios de clase media en la misma zona de riesgo que los conjuntos de vivienda social. El caso de Arelauquen, que salió del amarillo tras una intervención municipal, es la primera pista concreta sobre qué factores están en juego.


Por: Bache3000

El Monitor de Cumplimiento de Tasas del Municipio de San Carlos de Bariloche exhibe, a primera vista, un número que ya es preocupante: el porcentaje de pago total acumulado se ubica en 62,4%, muy por debajo del ideal de recaudación plena. Pero ese promedio general esconde una foto mucho más inquietante cuando se lo cruza con la serie mensual y el detalle por barrio: el cumplimiento de junio de 2026 aparece en 30,9%, casi 32 puntos por debajo del promedio histórico acumulado.

Sobre ese dato puntual, desde el Municipio aclararon a Bache3000 que el 30,9% de junio es una foto provisoria: el número sube con el correr de las semanas a medida que avanza el proceso de notificaciones e intimaciones a los contribuyentes morosos, y suele estabilizarse unos diez puntos por encima del valor inicial, en el orden del 40%. Es decir, el dato de cada mes reciente tiende a mostrarse más bajo de lo que terminará siendo una vez cerrado el ciclo de cobro, algo a tener en cuenta al leer la serie mes a mes, especialmente en los últimos registros.

Hasta acá, la lectura más obvia —y la más repetida en el debate público— sería atribuir el incumplimiento a la capacidad de pago de los sectores más postergados. El detalle barrio por barrio, sumado a un caso concreto, obliga a matizar esa hipótesis. Es cierto que el rojo, la categoría de cumplimiento más bajo, concentra sobre todo conjuntos de vivienda social y cooperativas de construcción reciente: Pilar II, Nuestras Malvinas, 28 de Abril, Cooperativa Omega, sectores de Martín de Güemes. En el caso del PITBA, el color rojo es porque esa zona está exenta de tasas para promover el afincamiento de empresas. Ahí la lectura socioeconómica tiene asidero.

Pero la categoría amarilla —cumplimiento intermedio— incluye barrios que no responden a ese perfil, como Valle Azul, Frutillar, Quimey Hué, La Cumbre, Santo Cristo y San Ceferino, de un poder adquisitivo bien distinto al de los conjuntos habitacionales del rojo. Y el caso de Arelauquen es el más elocuente: el barrio, de alto poder adquisitivo, figuraba hasta hace poco tiempo en la franja amarilla de incumplimiento. Fue recién a partir de que el Municipio avanzó con intimaciones formales a los propietarios que Arelauquen logró regularizar su situación y salir de esa categoría. El antecedente muestra, con nombre propio, que la gestión activa del cobro —y no solo el nivel de ingresos del barrio— puede ser un factor determinante del cumplimiento.

Ese patrón se vuelve más relevante todavía si se lo mira en relación con cómo creció la ciudad en los últimos años. Bariloche no dejó de expandirse: el propio tablero lo confirma con el crecimiento sostenido de partidas gravadas, de 60.674 en enero de 2024 a 64.175 en junio de 2026. Ese crecimiento no fue en altura ni en densidad sobre la trama ya urbanizada, sino mayormente extensivo: nuevos loteos, cooperativas y conjuntos habitacionales que empujan el límite de la ciudad hacia zonas cada vez más alejadas del centro.

Ese modelo de expansión tiene un costo estructural conocido en la gestión urbana: cada hectárea nueva incorporada al ejido implica para el Municipio la obligación de extender red de agua, alumbrado, recolección de residuos, mantenimiento vial y transporte público a una superficie mayor, con la misma o menor cantidad de personal y presupuesto.

Una ciudad que crece en extensión necesita, en teoría, más recaudación por metro cuadrado de servicio prestado, no menos. Lo que muestra el tablero es lo contrario: la superficie y la cantidad de contribuyentes crecen, pero el porcentaje de esos contribuyentes que efectivamente sostiene el financiamiento de esos servicios no acompaña ese ritmo.

El caso de Arelauquen sugiere, al menos, que parte de esa brecha es reversible con gestión: notificaciones e intimaciones sostenidas pueden mover un barrio entero de categoría. La pregunta que queda abierta es si el Municipio tiene la capacidad operativa de replicar ese mismo nivel de intervención en el resto de los barrios en amarillo y en rojo, en una ciudad cuya superficie a cubrir no deja de crecer.

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