Por: Bache3000
Hay encuentros que dejan ganas de volver. Así ocurrió con la primera edición del Festival Música Viva, donde músicos de distintos recorridos compartieron escenario con un público que respondió con escucha, cercanía y el deseo de acompañar una propuesta que entiende a la música como un espacio de construcción colectiva.
Esa experiencia tendrá continuidad el próximo viernes 17 de julio, cuando la Escuela Municipal de Arte La Llave vuelva a abrir sus puertas para recibir una nueva edición del festival.La noche irá cambiando de clima y de sonido con cada presentación, ofreciendo un recorrido que transita el folklore, la canción de autor y la música popular desde distintas miradas y sensibilidades.

La recaudación permitirá sostener los talleres de canto que la Fundación Música Viva desarrolla en distintos espacios de Bariloche, una tarea que desde hace más de quince años acerca la práctica musical a niños, jóvenes, personas adultas y mayores. Pero el corazón del festival está en el encuentro. En la posibilidad de que artistas y público compartan una misma noche, donde las canciones abren un espacio para emocionarse y celebrar.
La programación refleja esa diversidad. El Dúo Colibrí, integrado por Florencia Bernat y Marta Ulecia, propondrá Canciones al sol, un delicado recorrido por el cancionero latinoamericano entrelazado con poesía, en un formato íntimo que invita a la escucha atenta.
Con una fuerte raíz folklórica, De Lirios compartirá composiciones propias y canciones del repertorio popular latinoamericano, llevando al escenario historias, paisajes y sonoridades que dialogan con la identidad patagónica.
La cantautora Natalia Rosas, acompañada por el percusionista Agustín Pereyra, presentará De lo nuestro, un repertorio atravesado por el folklore argentino y los cantos de la región, pensado para compartir desde la emoción, pero también desde la celebración.

El cierre estará en manos de Edgardo Lanfré, una de las voces fundamentales de la cultura patagónica. Sus canciones y relatos, siempre atravesados por el humor, la memoria y la observación de la vida cotidiana, convierten cada presentación en un viaje por las historias, los personajes y los paisajes del sur.
Con esta segunda edición, el Festival Música Viva comienza a consolidar una identidad propia, un espacio donde la calidad artística y el compromiso con la comunidad no transitan caminos separados, sino que encuentran en la música una forma natural de reunirse. Porque, al final de la noche, lo que permanece no es solamente el aplauso, sino la certeza de que cuando una comunidad decide encontrarse alrededor de la cultura, algo valioso también empieza a crecer.