Por: Bache3000
El 1ero de noviembre próximo se realizará la elección de convencionales constituyentes que luego reformarán la Carta Orgánica Municipal (COM) y una vez elegidos, comenzará el trabajo de la Convención, con numerosos temas a analizar y modificar.
Dentro de ese esquema, hay varias discusiones políticas e institucionales que se darán. Una de ellas, que se reeditará, será la creación - o no -de la figura de la Vice-Intendencia. Es decir, la figura institucional que reemplaza al jefe comunal de turno, cuando éste debe ausentarse, viajar, se enferme o incluso, cuando deba dejar el poder de manera definitiva.
Por un lado, permitiría equiparar el funcionamiento del municipio con otras estructuras del sistema político argentino, donde sí existen figuras como el vicepresidente a nivel nacional o el vicegobernador en las provincias. Además, la creación de esta figura sería clave a la hora de conformar las fórmulas electorales. Quien busque ser intendente, deberá llevar un compañero de fórmula como vice.
Esta discusión no es nueva: ya se dio hace veinte años en la Convención de 2006, cuando se reformó la COM. En ese momento, tuvo una amplia discusión y estuvo a punto de aprobarse, pero la votación interna de los 15 constituyentes, terminó por 8 votos negativos, contra 7 a favor de la creación de la figura del viceintendente.
Lo que se proponía, no es crear un nuevo cargo político, sino que sea el presidente del Concejo Municipal quien ocupe ese rol. Pero claro, como toda discusión política, siempre prevalece la coyuntura antes que la planificación general.
¿Qué pasó? Hay que recordar que en 2006 el intendente era Alberto Icare, quien ya tenía por entonces, importantes problemas de salud que le impedían trabajar natural, diaria y normalmente. Eso implicaba en la práctica, que se ausentara en forma permanente más de los cinco días habilitados por la COM y entonces debía asumir en cada oportunidad, Marcelo Cascón, quien ocupaba la Presidencia del Deliberante.
El tiempo iba pasando y más allá de la reforma de la Carta Orgánica, el arco político sabía de antemano, que 9 meses después se venían las elecciones municipales para elegir otra vez al jefe de la ciudad.
Por lo tanto, en pleno debate de la reforma, desde el “Icarismo” se impulsó la Vice-Intendencia, para que en caso de no contar con Icare por las razones de salud, asumiera alguien de su confianza. Sin embargo, la idea no prosperó por un solo voto que se modificó a ultimo momento y la propuesta oficialista fracasó.
De hecho, la realidad les dio la razón en sus intenciones. La avanzada enfermedad de Icare no le permitió asumir pese a haber ganado las elecciones de septiembre de 2007. Por lo tanto, el 10 de diciembre de ese año asumió como interino Darío Barriga, quien había sido el candidato a presidir el Concejo junto a “Beto” y venía de ser su secretario de Hacienda. Pero como no se había aprobado la Vice-Intendencia, Barriga tomó el mando y tuvo que llamar a elecciones. Así las cosas, gobernó por seis meses hasta que fue elegido Marcelo Cascón (UCR) como intendente.
En conclusión, si se hubiese credo la figura, el llamado a elecciones nunca debía de haberse realizado y Barriga tendría que haber gobernado la ciudad durante los cuatro años de ese mandato.
La pregunta que surge, es si realmente es necesaria la creación del viceintendente, si es útil en términos prácticos o si esa figura responde más a necesidades de absorción política y negociación legislativa, que a requerimientos puntuales de gestión o ciudadanía.
Por ahora, parecen no existir indicadores públicos que demuestren mejoras en eficiencia urbana atribuibles a dicha figura.