Por: Bache3000
Bariloche amaneció blanca este miércoles y no hizo falta invitación: patios, veredas y calles se llenaron de familias armando muñecos de nieve. Es una postal tan de acá como el chocolate o el cerro, y aunque parezca un gesto simple, tiene más historia detrás de la que imaginamos.
Los primeros registros de muñecos de nieve datan del año 1380, con textos y dibujos que documentan la costumbre. Ojo, no eran decorativos. Se hacían para alejar a los duendes, una especie de espantapájaros helados contra criaturas del folclore que, se creía, traían mala suerte. La nieve, entonces, ya era una forma de cuidar el hogar.
Con los siglos, esa función cambió. Un manuscrito francés del siglo XIV muestra que armar figuras de nieve ya formaba parte de las fiestas de fin de año, codeándose con el pesebre, el arbolito y Papá Noel en la estética navideña del hemisferio norte.
Hay incluso una tercera hipótesis, más antigua todavía, que ubica el origen en rituales paganos del siglo IV ligados al solsticio de invierno: los muñecos de nieve como símbolo del cambio de estación y la renovación de la vida. Espantar duendes, celebrar la Navidad o marcar el ciclo de la naturaleza: sea cual sea el origen real, todos coinciden en algo, la nieve siempre convocó a la gente a juntarse.
Y eso es, en el fondo, lo que pasa cada vez que nieva en Bariloche.

Acá el muñeco de nieve tiene doble vida. Por un lado es la postal clásica del turista que llega a la cordillera y necesita, sí o sí, la foto con su creación de nieve de fondo. Por otro, es un ritual bien de acá: el vecino que sale con los chicos apenas ve nevar, arma el muñeco en la vereda o el patio, y ese rato se transforma en tarde en familia, en encuentro entre amigos, en una excusa perfecta para estar juntos.
Porque nadie arma un muñeco de nieve solo por armar un muñeco de nieve. Se arma para compartir. Para que el más chico de la casa se ría con la nariz de zanahoria, para la foto que después va a quedar guardada, para el mate compartido mientras se busca el palo que va a hacer de brazo.
Y en Bache lo vemos cada invierno: hace temporadas que nos convertimos en el canal por donde pasan esas fotos y videos. Nos llegan por mensaje, por comentario, por historia compartida: la obra de arte helada de cada familia, de cada grupo de amigos, de cada turista que se llevó Bariloche puesta en una foto con muñeco de nieve de fondo.
Así que ya saben: si armaron el suyo este miércoles, mándennoslo. @Bache.3000 sigue siendo esa vidriera de la nieve bariloche