Por: Bache3000
El vertedero de Bariloche, ubicado sobre la Ruta Nacional 40 a ocho kilómetros del centro, es una de las postales ambientales más críticas de la Patagonia: más de 45 años de acumulación de basura sin tratamiento adecuado, presencia entre los sitios de disposición de residuos más contaminantes del mundo según organismos internacionales, y consecuencias sanitarias directas sobre los barrios que lo rodean. Este miércoles, ese conflicto que arrastra la ciudad desde hace más de una década dio un paso clave en el Concejo Municipal.
La concejal Julieta Wallace (Bloque Incluyendo Bariloche) presentó el Proyecto de Ordenanza N° 673-26, que busca aprobar una "Hoja de Ruta" para la clausura y remediación del vertedero municipal y la implementación de un relleno sanitario regional, con un horizonte de trabajo que va desde este año hasta 2031.
El proyecto señala que en 2025, el intendente Walter Cortés había impulsado una licitación para construir nuevos módulos de relleno sanitario en el mismo predio que ocupa hoy el vertedero, con el objetivo de extender su uso entre 10 y 15 años más. Ese proyecto del Ejecutivo no logró reunir los votos necesarios en el Concejo Deliberante para avanzar.
En el medio, se realizaron cinco días de audiencias públicas en las que participaron vecinos y vecinas de la ciudad, que reclamaron con insistencia una hoja de ruta concreta para el cierre y la remediación definitiva del basural. Como resultado de ese proceso, en mayo de 2026 se conformó la Comisión Especial del Vertedero Municipal, integrada por los once concejales de la ciudad junto a actores institucionales y técnicos.
El proyecto presentado ahora por Wallace es, justamente, el que sale de ese trabajo, y plantea una diferencia central con la propuesta original del Ejecutivo: en lugar de extender una década o más el uso del predio actual, propone un plazo de apenas cinco años para cerrarlo definitivamente y mudar la disposición de residuos a un sitio regional.
La hoja de ruta se organiza en cuatro etapas, dos de ellas en paralelo:
Fase 1 – Estabilización de emergencia (2026-2027): mientras se define el futuro sitio, se busca frenar el deterioro del vertedero actual con un cerco perimetral, forestación, tratamiento de gases, mejor compactación de los residuos y monitoreo ambiental trimestral con reporte público.
Fase 2 – Sitio regional (2026-2028): corre en simultáneo con la anterior y busca identificar un predio fuera del ejido urbano de Bariloche, a más de 15 kilómetros de zonas residenciales, para instalar un relleno sanitario que sirva también a Dina Huapi y al Parque Nacional Nahuel Huapi. Contempla la creación de un Ente Interjurisdiccional de RSU y un proceso de consulta obligatoria con comunidades mapuches si el sitio elegido las involucra.
Fase 3 – Cierre y remediación (2027-2029): una vez en marcha el nuevo sitio, se iría cerrando por sectores el predio actual, con cobertura final de las celdas, tratamiento de lixiviados y monitoreo de napas subterráneas por al menos 30 años.
Fase 4 – Consolidación regional (2029-2031): apunta a instalar un sistema de gestión de residuos con foco en el reciclado, la separación en origen, el compostaje y la incorporación formal de los recicladores de la Asociación Recicladores Bariloche (ARB) al sistema.
El documento también detalla una estrategia de financiamiento que combina recursos municipales, fondos provinciales y nacionales previstos por la Ley GIRSU, y la posibilidad de créditos de organismos como el Banco Mundial, el BID o la CAF.
Al presentar la iniciativa, la concejal fue contundente sobre el trasfondo político del problema: "El cierre del vertedero de Bariloche es una deuda histórica de la democracia local y provincial con miles de vecinos que conviven cotidianamente con una de las situaciones ambientales más críticas del país. No es un problema técnico sin solución: existen modelos exitosos en ciudades similares de la Patagonia y América Latina. Es, fundamentalmente, un problema de la política y de construcción de acuerdos interinstitucionales sostenidos".
El proyecto ahora deberá ser tratado por la Comisión Especial del Vertedero antes de llegar al recinto del Concejo Municipal para su votación como ordenanza.