Por: Bache3000
El Concejo Municipal de San Carlos de Bariloche tiene en sus manos, desde este lunes, el Proyecto de Ordenanza N° 676-26, que declara la Emergencia Laboral en el Centro de Deportes Invernales "Dr. Antonio Lynch" del Cerro Catedral, para instructores de esquí, snowboard y pisteros socorristas. El texto, impulsado por el edil Leandro Costa Brutten, del bloque Incluyendo Bariloche, apunta directamente contra la empresa concesionaria: Catedral Alta Patagonia S.A. (CAPSA), del grupo Trappa.
El proyecto no es un gesto simbólico aislado. Llega después de que la empresa desvinculara, en plena temporada alta y en medio de un reclamo salarial activo, a tres pisteros socorristas y un auxiliar con más de dos temporadas de antigüedad cada uno. El argumento oficial de la empresa fue "falta de nieve". Ese mismo día, según el relato de los propios trabajadores, estaba nevando en la montaña.
Los fundamentos del proyecto señalan que la empresa concesionaria "ha incurrido en graves incumplimientos de sus obligaciones laborales y contractuales", con salarios muy por debajo de los estándares de la industria y despidos que califica de represalia frente a reclamos legítimos de los trabajadores. También denuncia la existencia de trabajo informal y la contratación de instructores foráneos sin la debida radicación, en detrimento de la mano de obra local calificada.
El articulado es concreto: además de declarar la emergencia laboral (Art. 1°), exhorta a CAPSA a la recomposición salarial urgente de todos los trabajadores mencionados (Art. 2°) y a la reincorporación inmediata de quienes fueron despedidos en forma injustificada o como represalia por sus reclamos gremiales (Art. 3°). El proyecto también encomienda al Departamento Ejecutivo Municipal intensificar los mecanismos de fiscalización del cumplimiento de la Ordenanza 1752-CM-07 y de toda la normativa laboral y de seguridad social vigente en el ámbito de la concesión (Art. 4°), y le exige un informe detallado en un plazo de 15 días hábiles sobre el estado de cumplimiento de las obligaciones laborales y previsionales de la empresa (Art. 5°).
El texto habilita además al Ejecutivo a aplicar sanciones previstas en el marco normativo de la concesión —Ley Provincial 3825, Ordenanza 2929-CM-18 y el Pliego de Licitación 01/92— en caso de incumplimiento, "sin perjuicio de las acciones legales que correspondan" (Art. 6°).
Un documento interno permite reconstruir el conflicto desde adentro, y expone un patrón que se repite temporada tras temporada en la montaña más grande de Sudamérica.
Todo arrancó a fines de mayo, cuando el equipo fue convocado para la capacitación de inicio de temporada sin que nadie —ni sus jefes directos, ni Recursos Humanos— pudiera confirmarles cuál sería su salario. Los contratos que después les hicieron firmar eran de "trabajo eventual", sin fecha de finalización estipulada, cuando históricamente a los pisteros con más de dos temporadas se les otorgaba un contrato temporal con inicio y cierre definidos.
Al investigar por su cuenta, trabajadores compararon su situación con la de otros centros de esquí del país. Según sus propios cálculos, mientras un pistero de Cerro Castor cobraba en septiembre de 2025 alrededor de $2.100.000 en mano y uno de Cerro Bayo cerca de $1.700.000, en Catedral el sueldo rondaba los $1.500.000, pese a tratarse —remarcan— de la montaña más grande de Sudamérica.
Con ese diagnóstico, un grupo de pisteros pidió una reunión con el gerente de la estación, Hugo Tossio, que se realizó el 16 de junio. Allí plantearon una propuesta salarial: un plus de temporada equivalente al 60% del sueldo básico durante julio, agosto y septiembre. Los propios trabajadores hicieron el cálculo: ese aumento, repartido entre los 45 pisteros titulados de la estación durante tres meses, equivalía a la recaudación de 644 pases de esquí. La respuesta de la empresa llegó recién el 1° de julio, y fue negativa: según argumentaron, no había plata, producto de una temporada floja por falta de nieve.
Días después, el recibo de sueldo de junio confirmó lo que temían: un básico de $1.153.743 y un neto de $1.615.000, sin extras. El 16 de julio, 36 pisteros firmaron una nota formal dirigida a la Dirección del centro de esquí, al Jefe de Seguridad de Montaña y a Recursos Humanos, dejando constancia de que el reclamo salarial seguía en pie.
La respuesta de la empresa, según el relato de los trabajadores, no fue una negociación colectiva sino una serie de entrevistas individuales: pisteros citados uno por uno a la oficina de Tossio, donde también participaban el gerente comercial Matías Marcaccini, el jefe de montaña Santiago Lennon y la jefa de Recursos Humanos, Gilda Rojas. Varios de los citados describieron sentirse expuestos a una "situación de asimetría" frente a las autoridades de la empresa.
El punto de quiebre llegó el 22 de julio: Recursos Humanos llamó a cuatro trabajadores —tres pisteros socorristas y un auxiliar, todos con contrato eventual— para notificarles la finalización de su vínculo laboral, invocando la falta de nieve. Dos de ellos habían estado presentes en la primera reunión con Tossio; uno cumplía además funciones de paramédico y era, según sus compañeros, un referente del equipo. Un audio que circuló después entre los trabajadores, atribuido a un delegado gremial, reconocía que la reincorporación de los pisteros era "prácticamente imposible", pero que el caso del auxiliar tenía alguna chance porque no había firmado la nota de reclamo. Para los trabajadores, ese detalle bastó para sospechar que la desvinculación no tuvo nada que ver con la nieve.
La empresa terminó ofreciendo, el 24 de julio, la reactivación del convenio de temporada —un adicional que no se aplicaba desde 2024— por un 30% del básico, más un bono de productividad de $200.000, pero descartó de plano reincorporar a los cuatro despedidos. Con ese esquema, el sueldo de un pistero de Catedral rondaría los $2.160.000, todavía muy por debajo de otras estaciones del país.
Antes y después del conflicto, al menos seis pisteros presentaron su renuncia, entre ellos un trabajador extranjero que llevaba meses trabajando sin permiso laboral en regla mientras esperaba que la empresa completara su documentación. El texto que circula entre los propios trabajadores cierra con una frase que hoy resume el reclamo que llegó hasta el recinto del Concejo Municipal: "Sin pisteros no hay montaña".