Por: Bache3000
Pasando el paredón de San Cayetanito, sobre la mano del río en la calle Namuncurá, hay una placita con un mural pintado y un cartel que dice "Merendero Alihuen". Ahí funciona, hace años, uno de esos espacios que sostienen lo que otros no llegan a cubrir. Fuimos a conocerlo y hablamos con su referente, Chivy Vera.
"Todas las mañanas o todos los días que nos juntamos a cocinar, estamos siempre a full. O con la cocinada o también con las actividades con los chicos", contó, sin vueltas. Y lo definió a su manera: "Es un caos, pero un caos lindo porque nos queremos mucho".
Ese día habían llegado alrededor de 20 pibes y pibas. Pero el número real es más grande: "Tenemos un total de entre 30 a 35 más o menos de chicos que están viniendo al apoyo escolar", detalló Chivy.

Nada de esto lo sostiene una sola persona. Son seis o siete mujeres, la mayoría mamás del barrio, las que se turnan día por medio para bancar el merendero. "Nos dividimos los días para que se haga más liviana el trabajo", explicó Vera, que también contó que una compañera viene desde Arrayanes para sumarse.
El relato se pone crudo cuando habla de cómo llegan los chicos a la mañana. "Acá vivimos al lado del río y es un lugar muy húmedo. Por ahí se gotea la casa, se moja la frazada", describió. Sin gas natural, muchas familias se calientan "con leña, calentadores eléctricos o garrafas", y no todos llegan en condiciones. "Algunos se levantan y vienen directamente sin lavarse la cara", contó. Por eso, dijo, tratan de que el espacio esté "calentito para que no tengan tanto frío cuando llegan".
¿Y la ayuda estatal? Llega, pero con cuentagotas. Reciben un aporte de Nación a través de una tarjeta, y de a ratos también colabora Provincia y la Municipalidad. "Aunque a veces capaz es poco, a nosotros nos sirve todo", planteó Chivy. Lo que sí es sostenido es la donación de la panadería Torres, que hace un mes les acerca pan y facturas para el desayuno.

Los lunes, además, la cosa se extiende: preparan la cena para que las familias pasen a buscar la vianda.
Sobre a quién ayudan y a quién no, Chivy no tiene dudas: "Mientras la tengamos, nosotros no hacemos excepción de personas. Sabemos cuando alguien te pide porque tiene hambre".
Antes de despedirnos, hizo un pedido concreto: hacen falta frazadas, ropa de invierno y zapatos, para chicos y para grandes, con la condición que lo que se done esté en condiciones de uso. "El otro día nos trajeron un montón de cosas que era toda cosa que iba para la basura. El gesto está bueno, pero muchas veces si no verificás, no sabés lo que donás", cerró.
Si querés comunicarte con Chivy podés hacerlo al 294 455-2955