jueves 30 de julio de 2026 - Edición Nº532

El Bardo de Siempre | 29 jul 2026

COBRAN COMO UN CAJERO DE SUPER

"Nunca me había pasado": el relato de un damnificado en la silla Nubes, con los patrulleros recién despedidos

Pablo es vecino de Bariloche, esquía en Catedral hace años y esta semana quedó varado en la telesilla Nubes cuando un engranaje se rompió en pleno funcionamiento. Contó a Bache3000 cómo vivió la espera y el rescate, en la misma semana en que la empresa despidió a cuatro trabajadores del área de seguridad de montaña y dejó tareas de emergencia sin cobertura.


Por: Bache3000

Según relató, la silla arrancó a subir por Nubes cerca de las tres de la tarde y a los pocos minutos se detuvo de forma brusca, distinta a lo habitual. "Los cuatro que estábamos en la silla nos asustamos un poco", contó. A partir de ahí empezó la espera: calculaba que, si pasaban veinte minutos, el personal de la montaña debía empezar a organizarse para ir a buscarlos. Los pisteros aparecieron recién a los cuarenta y cinco o cincuenta minutos. Subieron por una de las torres cercanas a su silla, se descolgaron por el cable con una tirolesa y una roldana, y después, uno por uno, fueron colocando arneses a los pasajeros para bajarlos: un pistero quedaba enganchado al cable junto a la silla y otro esperaba abajo para recibirlos.

Pablo se reconoció entre los primeros en ser rescatados y estimó que estuvo alrededor de una hora y pico colgado. Dijo que no pasó frío porque no había viento, y destacó el trato de los pisteros: "Rescato la rapidez con la que actuaron y la profesionalidad, nos trataron superbién". Pero también marcó una preocupación de fondo: la silla estaba completa y buena parte de la ladera que recorre Nubes es una pista negra, sin pisar, complicada para bajar por medios propios. "No sé cómo habrá hecho la gente que no puede esquiar esa zona", planteó. Contó además que, apenas ocurrió la falla, cerraron el resto de los medios de elevación y todos los pisteros disponibles se volcaron a rescatar a la gente varada en Nubes. En tantos años esquiando en Catedral, dijo, nunca le había pasado algo así.

El rescate salió bien, pero se dio en medio de un conflicto que la propia empresa viene arrastrando hace semanas y que esta semana llegó a su punto más crítico. El 22 de julio, apenas siete días antes de la falla en la Nubes, Recursos Humanos había llamado a cuatro trabajadores del área de seguridad de montaña —tres pisteros socorristas y un auxiliar, todos con contrato eventual— para notificarles el fin de su vínculo laboral, invocando la falta de nieve. Dos de ellos habían participado semanas antes de un reclamo salarial ante la gerencia; uno cumplía además funciones de paramédico y era, según sus propios compañeros, un referente del equipo. Un audio que circuló entre los trabajadores, atribuido a un delegado gremial, reconocía que la reincorporación era "prácticamente imposible".

Esos despidos redujeron un plantel que ya venía reclamando por sueldos bajos frente al resto del país. Según el cálculo de los propios pisteros, en septiembre de 2025 un trabajador de Cerro Castor cobraba en mano alrededor de 2.100.000 pesos y uno de Cerro Bayo cerca de 1.700.000, mientras que en Catedral el sueldo rondaba los 1.500.000, pese a tratarse de la montaña más grande de Sudamérica. El recibo de sueldo de junio confirmó esa diferencia: un básico de 1.153.743 pesos y un neto de 1.615.000, sin extras. Recién el 24 de julio, cinco días antes del incidente en la Nubes, la empresa ofreció reactivar un convenio de temporada equivalente al 30% del básico más un bono de 200.000 pesos —lo que llevaría el sueldo a unos 2.160.000 pesos—, pero sin reincorporar a los cuatro despedidos.

La comparación duele todavía más puertas adentro: el básico de un pistero en Catedral ($1.153.743) es incluso más bajo que el de un cajero de supermercado, que en julio de 2026 ronda entre 1.250.000 y 1.300.000 pesos según su categoría, de acuerdo con la última paritaria de Empleados de Comercio. Uno atiende una caja registradora. El otro sube por una torre, se cuelga de un cable con una tirolesa y baja gente con hipotermia, fracturas o en paro cardíaco, muchas veces con nieve, viento y poca visibilidad. El riesgo de vida que asumen los pisteros y patrulleros no está reflejado en lo que cobran.

Con ese plantel reducido fue que, días después, la empresa tuvo que pedir ayuda a la Comisión de Auxilio del Club Andino para completar la evacuación de la silla Nubes: no le alcanzaba el personal propio. El relato de Pablo, que terminó bien gracias a la rapidez de los pisteros que quedan, muestra al mismo tiempo lo ajustado que está el margen: la montaña más grande de Sudamérica, con los sueldos más bajos del país en su área de seguridad, y ahora con cuatro trabajadores menos en tareas de emergencia.

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