Por: Bache3000
Un 31 de julio, como hoy, pero de 1995. El comandante Jorge Polanco, con 18 años de experiencia en Aerolíneas Argentinas, se preparaba para aterrizar en Bariloche al mando del vuelo AR 674, un Boeing 727 con 150 personas a bordo. Lo que empezó como una operación de rutina terminó siendo, para muchos, el avistamiento ovni más famoso de la historia argentina.
A unos 140 kilómetros de la ciudad, un corte de energía dejó a oscuras parte de Bariloche y su aeropuerto. La torre ordenó esperar antes de descender. Cuando el avión retomó la aproximación, Polanco vio una luz intensa, cuadrada y chata, delante de la nave. Minutos después, la luz cambió de forma: "un plato sopero gigante, como de 30 metros", según su propio relato, se acercó casi en paralelo al ala derecha del avión. El objeto tenía luces verdes girando y una luz naranja arriba, y pareció emerger desde el propio lago Nahuel Huapi.
El fenómeno duró 17 minutos. Polanco tuvo que abortar el aterrizaje y ejecutar una maniobra de escape, mientras parte de su tripulación quedaba paralizada. No estuvo solo en su relato: un avión sanitario de Gendarmería que volaba cerca, comandado por Rubén Cipuzak y Juan Domingo Gaitán, confirmó ver la misma luz ámbar sobre el lago. También coincidieron el jefe del aeropuerto, suboficial Daniel García, el meteorólogo Nicolás Aray, los hermanos Abel y Pedro Drelevich, y el matrimonio Berta y Silverio Cabral, entre otros vecinos. En total, una investigación posterior confirmó 16 testigos entre aire y tierra.
La explicación oficial de la Fuerza Aérea en su momento fue que se trataba de un reflejo del farol de la discoteca Rocket. Polanco siempre la calificó de absurda. "Me hicieron sentir como un pelotudo que soñaba con platos voladores", contó años después.
El Caso Bariloche no apareció de la nada. Ya en 1968, un objeto no identificado había sobrevolado el aeropuerto local en pleno mediodía, visto por dos aviones que se aproximaban y por una decena de trabajadores del aeropuerto y vecinos, entre ellos el jefe de la estación meteorológica, el jefe del aeropuerto y el director de Canal 3. El vecino Tomás Sardá logró fotografiar el objeto sobre el Nahuel Huapi, la primera imagen conocida del fenómeno en la zona.
Tampoco fue el único capítulo de los 90: ese mismo año o poco después, el vecino Adrián Zuber filmó tres minutos de luces de colores girando en el cielo, después de que el fenómeno ya se hubiera repetido con "decenas de testigos" el fin de semana anterior. Y en 2022, tres tripulaciones de Aerolíneas reportaron objetos luminosos erráticos cerca de Choele Choel. Más recientemente, en 2025, el propio personal de la torre de control del aeropuerto de Bariloche describió objetos no identificados durante casi una hora, sin poder confirmar si eran aeronaves o satélites.
El caso volvió a la escena este año: en mayo de 2026, el Pentágono desclasificó un lote de archivos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) que incluye una mención al Caso Bariloche, tomada de un informe de 1999 del grupo francés Cometa. El documento destaca la cantidad de testigos independientes, la duración del fenómeno y los cortes de luz simultáneos como los factores que lo volvieron uno de los casos más relevantes de Latinoamérica en los archivos oficiales estadounidenses.
Tres décadas después, Polanco sigue sosteniendo cada palabra de su relato. Y Bariloche, entre el lago, la cordillera y sus propios cortes de luz, sigue siendo, para muchos, una de las zonas más "calientes" del país para este tipo de fenómenos.