Por: Bache3000
La ciudad andina no elige solamente convencionales: sin proponérselo, se convirtió en una muestra a escala de cómo se están rearmando los bloques políticos que van a disputar el poder nacional dentro de poco más de un año. Ese rol de laboratorio ya no es solo una lectura local.
Distintos portales nacionales especializados en política vienen dedicando espacio a lo que ocurre en Bariloche con la elección de constituyentes para la reforma de la Carta Orgánica, un dato que confirma que la ciudad dejó de ser una nota de color en la previa de 2027 para convertirse en un caso testigo que se observa desde Buenos Aires.
Walter Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck no necesitaron inventar nada nuevo: el Partido Unión y Libertad (PUL) y Juntos Somos Río Negro (JSRN) ya venían gestionando juntos y ratificaron la sociedad política bajo el nombre Estamos Haciendo Bariloche, la alianza con menos incertidumbre del proceso.
Del otro extremo del mapa, el Partido Justicialista decidió no ir solo y tejió la coalición más numerosa de las siete: Fuerza Bariloche. La firmaron el PJ, Nuevo Encuentro, Frente Grande, Comunidad Organizada, Tres Banderas Bariloche e Incluyendo Bariloche. A esa base se sumaron, Patria Grande, Parte, Kolina, el Partido Comunista y el Partido del Trabajo y del Pueblo, además de agrupaciones sociales barriales.
La Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica ARI llegaron últimas a firmar, pero con un simbolismo cargado: reflotaron el espíritu del Acuerdo Cívico y Social que en 2009 les permitió torcerle el brazo a las hegemonías de entonces.La alianza se bautizó Acuerdo Cívico por Bariloche.
El sello violeta tampoco fue solo: La Libertad Avanza se presenta en sociedad con el PRO (Propuesta Republicana), el Movimiento de Apertura Democrática y Bariloche Unidos, bajo el nombre La Libertad Avanza en Bariloche, uno de los frentes que más directamente traslada la disputa nacional al plano local.
Con menos volumen que Fuerza Bariloche pero con vocación de diferenciarse, el Frente Renovador, Solidaridad y Unidad por Río Negro y el Instrumento Electoral por la Unidad Popular armaron +Bariloche Sumar Sur, apuntando a capturar el voto peronista y vecinalista que no se sienta representado por el frente encabezado por el PJ.
El otro dato saliente del cierre de listas fue la ruptura de la unidad de la izquierda barilochense, por cuestiones nacionales. El Partido de los Trabajadores Socialistas y el Movimiento Socialista de los Trabajadores confluyeron en el Frente la Izquierda de los Trabajadores, mientras que el Partido Obrero y la Izquierda por una Opción Socialista armaron, por su cuenta, el Frente de Izquierda por el Socialismo.
Lo que se define en Bariloche no ocurre en el vacío. Mientras se cerraban las listas locales, a nivel nacional las mismas fuerzas que compiten acá también estaban reacomodando piezas de cara a 2027. Este miércoles el peronismo protagonizó un cónclave reservado en Buenos Aires donde el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el titular del PJ bonaerense Máximo Kirchner y el referente del Frente Renovador Sergio Massa se sentaron con otros gobernadores del espacio y con los jefes de bloque en el Congreso, en un intento de empezar a ordenar una estrategia común después de meses de diferencias internas. Del otro lado del mostrador, La Libertad Avanza y el PRO avanzan en sentido inverso: tras un llamado telefónico que Karina Milei y el expresidente Mauricio Macri mantuvieron en las últimas horas, ambos espacios habilitaron una mesa de diálogo que este jueves empieza a tomar forma en Casa Rosada, con miras a una eventual convergencia electoral rumbo a 2027.
Ese doble movimiento —el peronismo tratando de unificarse detrás de Kicillof y Máximo Kirchner, y el binomio Milei-Macri tanteando una reconciliación entre libertarios y macristas— es exactamente el mismo juego de fuerzas que se replica, en escala municipal, en las siete alianzas que competirán por la Convención de Bariloche.