Por: Bache3000
Hay una manera fácil de contar esta historia, y es la que ya circuló: el pase diario a Catedral cuesta 160 mil pesos y eso, dicho así, en el bar, suena a escándalo y alcanza. El concejal Facundo Villalba ya la adelantó en sus redes con una serie de piezas que fueron, hay que decirlo, bastante vistas: el número gordo, la comparación con la inflación, el dato de que quedarse una tarde cuesta lo mismo que quedarse el día entero. Pero el informe completo, el que Villalba elaboró y al que accedió este medio, cuenta otra historia, más lenta y más incómoda, que no entra en un carrusel de Instagram: no es que Catedral haya subido los precios. Es que Catedral dejó de vender lo que vendía.
"Hay algo que no me cierra en estos números", señala el edil de Primero Río Negro. "El Catedral no solo subió los precios, quitó las opciones para principiantes, para universitarios, para familias, y eso nos hace perder turistas, nos hace perder trabajo."

En 2019 —dice el informe, con el tarifario oficial en la mano— un esquiador no compraba una sola cosa. Compraba, según quién fuera y qué quisiera, entre una decena de productos distintos: un pase de tarde, para el que sólo tenía la tarde; un Step 1, para el que nunca había esquiado y no quería pagar la montaña entera para descubrir si le gustaba; un Flexi Pass, para el que se quedaba una semana y no todos los días seguidos; una tarifa universitaria, con DNI y certificado de alumno regular, para el que estudiaba y no tenía cómo pagar lo mismo que un turista. Había temporada baja, media y alta. Había, en fin, una arquitectura: un sistema pensado para que cada bolsillo encontrara su escalón.
Ese sistema, dice Villalba, no está más. O no está publicado, que en la oferta pública es lo mismo. Hoy hay un pase diario de 160 mil pesos y un pase de temporada de 10 millones, y en el medio, nada visible. El que quiere esquiar sólo una tarde paga el día completo: eso ya lo mostró Villalba en sus redes, y el informe lo confirma con el número exacto —un aumento del 100% por encima de lo que le hubiera costado esa misma tarde en 2019, ajustado por inflación—.
Pero el dato que no cabía en un posteo es este: el que se anima a esquiar por primera vez, el que entra al sector de principiantes con el viejo Step 1 en la cabeza, hoy paga un 134,6% más de lo que le hubiera costado esa primera vez en 2019. Si esa primera vez es por la tarde, el número trepa al 191,6%. El que más aumentó, en Catedral, no es el que ya sabe esquiar. Es el que todavía no sabe si le va a gustar.
"El cerro se creó con una sola cosa en mente: para atraer turismo de invierno a la ciudad de San Carlos de Bariloche", contextualiza en sus redes sociales.

Con los universitarios pasa algo parecido y quizás más triste, porque ahí el Estado —o al menos el tarifario— había decidido alguna vez que estudiar mereciera un descuento. Una semana de esquí con pase universitario, actualizada por inflación, costaría hoy 420 mil pesos; la oferta pública de 2026 no ofrece ese producto, así que el estudiante paga como cualquiera: 1.120.000 pesos por siete pases diarios. Un aumento real del 166%. Quince días, el 180%. El informe no dice que haya mala fe en esa desaparición. Dice, con más cuidado del que uno tendría ganas de tener, que no hay información pública para saber si el descuento universitario sobrevive en algún convenio privado no publicado, y que sin datos de ventas no se puede afirmar cuál fue el efecto sobre los ingresos de la concesionaria. Pero también dice, y esto sí lo dice con todas las letras, que la política pública actual les exige a los estudiantes riojaninos —perdón, rionegrinos, uno se acostumbra a las erratas de estos tiempos— el mismo desembolso que a un turista de Miami.
"Cuando decimos que el Cerro Catedral es de Bariloche, significa que también los barilochenses tenemos que hacernos cargo y tomar las decisiones que necesitamos para nuestra montaña", afirmó Villalba.

Lo que el informe termina proponiendo, en el fondo, es una idea que no es nueva pero que en Bariloche siempre cuesta decir en voz alta: que el precio de un pase de esquí no es sólo un número, es una decisión sobre quién puede subir a la montaña. La montaña, dice Villalba, sigue siendo la misma montaña. Lo que cambió es la puerta.
