Por: Bache3000
Hay una nota, con membrete y firmas, que explica por qué el operativo de castración masiva en el Vertedero Municipal todavía no arrancó. Y hay una realidad, sin membrete ni firmas, que se sostiene desde hace meses con WhatsApps compartidos, bolsas de alimento balanceado y una jaula trampa tirada en la nieve.
Las dos cosas conviven en el mismo terreno, al mismo tiempo, y no se parecen en nada.
El pedido de informes lo había presentado el concejal Leandro Costa Brutten, reclamando por la falta de acciones sanitarias en el sector del Vertedero. La respuesta llegó firmada por Pablo Roque, director general de Sanidad Animal, fechada el 7 de agosto. El argumento central es que no hubo desatención: el operativo específico dentro del predio "se encontraba planificado para esta etapa del año", pero el reciente cambio en la administración del predio —que pasó transitoriamente a manos de una empresa privada— obligó a reprogramar los tiempos "para garantizar que la intervención pueda desarrollarse con las condiciones de seguridad, coordinación y logística que requiere un trabajo de estas características".
Roque detalla que durante el primer semestre se hicieron campañas de castración masiva y gratuita en los barrios que rodean el Vertedero — El Frutillar, El Pilar, Unión, Cooperativa 258, 29 de Septiembre, 2 de Abril y Valle Azul—, junto con vacunación antirrábica y desparasitación, y que el Quirófano Móvil Municipal sigue trabajando esta semana y la próxima en Valle Azul.
También pone un número sobre la mesa: más de 200 personas ingresan diariamente al predio en busca de alimentos, muchas acompañadas por sus animales. Por eso, dice, la intervención tiene que ser "responsable, progresiva e interdisciplinaria", y no alcanza solo con castrar: mientras se siga abandonando perros en el Vertedero "como si fueran residuos", ninguna intervención veterinaria alcanza. La apuesta oficial pasa también por la educación, con el programa "Sembrando Valores, Protegiendo Vidas" en las escuelas de los barrios aledaños. Cierra agradeciendo el rol del Concejo por "acompañar con iniciativas", pero remarcando que la ejecución le corresponde al Ejecutivo: "menos discursos y más trabajo en el territorio".
Del otro lado del mostrador —o directamente sin mostrador— están los vecinos que no esperaron ninguna planificación anual. Hace tiempo circula un flyer casero, sin logo municipal, que pide alimento balanceado para los perros del Vertedero: "las temperaturas son muy bajas y necesitan comer lo mejor posible", dice. El texto explica que hay una sola persona, Nico, que entra todos los días porque trabaja de chofer y eso le permite pasar varias veces.
En grupos de Facebook de animales perdidos el pedido se repite con otras palabras, más urgentes: cuentan que Nico es quien entra al vertedero y les lleva de comer, todos los días, a los más de 70 perros que viven ahí, y piden ayuda porque "mucho frío, ellos pobrecitos están ahí". No hay corte de cinta ni comunicado: hay una persona manejando un auto, entrando a un basural todos los días, porque si no entra ella, no entra nadie.
Y la castración —la que el municipio ubica en una "etapa" todavía por definir— también la están resolviendo los vecinos por su cuenta. Con jaulas trampa como la que quedó tirada entre la nieve y el mallín, esperando que alguna hembra caiga para poder subirla a un auto y llevarla a esterilizar antes de que tenga otra camada.
Anoche se pudo capturar a la madre de una camada de cachorros rescatados del Vertedero. En las próximas horas va a ser castrada. Entre el argumento de la "complejidad social" y la respuesta que exige "distintas áreas del Estado", hay una perra en una jaula, en la nieve, que ya no va a tener más crías gracias a que alguien —que no cobra sueldo municipal ni firma notas con membrete— decidió ir a buscarla.