Por: Bache3000
Vecinos de Ñireco Oeste denuncian que una máquina topadora trabaja desde esta semana en el mallín conocido como "El Abrazo", ubicado entre los barrios de 112 y 150 viviendas, para abrir una calle que conectaría el puente nuevo —aún sin inaugurar— con la calle proyectada hacia La Barda. Aseguran que la obra avanza sin estudio de impacto ambiental y en violación de la Carta Orgánica. En el mallín existen diversas especies autóctonas, aseguraron los vecinos.
Consultada por Bache3000, la Municipalidad señaló que existe un acuerdo con el privado dueño del terreno y que no hay ninguna restricción sobre el uso de ese espacio, por lo que la obra está dentro de la normalidad desde el punto de vista jurídico.
Los vecinos autoconvocados sostienen lo contrario. Citan el artículo 185 de la Carta Orgánica Municipal, que establece que "la Municipalidad protege y regula el uso racional de los humedales (mallines) dentro del ejido, favoreciendo el mantenimiento de los mismos en su estado natural". También invocan la ordenanza 217/89 sobre impacto ambiental, que en su artículo 6 exige la evaluación de riesgos geológicos, y recuerdan que estudios de Segemar ya habían marcado la zona como de riesgo ambiental y geológico.

La Policía de Río Negro debió intervenir en el lugar para que no haya desbordes y contener los ánimos, aunque los vecinos aclaran que en ningún momento cortaron el camino.
El conflicto no es nuevo. Hace tiempo, el mismo privado había presentado un proyecto para construir 49 viviendas dentro del mallín, iniciativa que el Concejo Municipal frenó por tratarse de suelo rural sin cambio de uso autorizado. Ese expediente, con años de estudios y objeciones ambientales, sigue sin resolverse en el Concejo.

Según los vecinos, ahora el Gobierno municipal habría llegado a un nuevo arreglo con ese mismo privado: la cesión de una franja en medio del mallín para trazar la calle de conexión, a cambio de que el municipio ceda viviendas en otro sector. Afirman que la secretaria de Planeamiento Territorial, Sofía Maggi, confirmó en una reunión que el acuerdo se definió entre el intendente y el privado, por fuera de su área.
Los reclamos no son solo ambientales, señalan. Vecinos de la zona, incluida la calle Chubut, aseguran tener rajaduras en las paredes de sus casas —algunas del ancho de un dedo índice— y ojos de agua que ya afloran en superficie, producto de la napa freática alta característica de un mallín. Temen que, de avanzar la calle y una eventual urbanización, el agua busque nuevos cursos e inunde más viviendas. También recuerdan el reciente desmoronamiento sobre la barda, que la gestión municipal atribuyó a residuos cloacales de vecinos sin red, cuando —según los denunciantes— la construcción avanzó antes de resolver esa problemática de fondo.
En paralelo, un estudio de la Universidad Nacional de Río Negro sobre la importancia ecológica de los mallines, que menciona específicamente a "El Abrazo", fue incorporado hace pocas semanas al legajo que se tramita en el Concejo Deliberante. El concejal Leandro Costa Brutten adelantó que el lunes presentará un amparo ambiental para frenar la obra, y los vecinos convocan a acompañar la sesión del martes a las 9, cuando el tema se tratará en el Concejo.
