domingo 16 de agosto de 2026 - Edición Nº549

El Bardo de Siempre | 16 ago 2026

UN ESTUDIO SOBRE LA DEMOCRACIA

Participar, sí; que sirva, ya es otra cosa

14:54 |Un estudio de Laura Totonelli y Paloma Parra Totonelli radiografía los 4 mecanismos de democracia directa de Bariloche a meses de la reforma de la Carta Orgánica.


Por: Bache3000

ariloche tiene, en el papel, cuatro herramientas para que cualquier vecino participe en las decisiones del municipio. En la práctica, la mitad casi no se usa y la otra mitad no termina de cumplir lo que promete. Eso es lo que muestra un estudio que acaba de circular en el ámbito académico, firmado por la concejal Laura Totonelli (UNRN, CITECDE) junto a Paloma Parra Totonelli (UBA), justo cuando faltan poco más de dos meses para que Bariloche elija a sus convencionales y arranque la revisión obligatoria de la Carta Orgánica.

El trabajo repasa los cuatro mecanismos de democracia semidirecta que consagra la Carta Orgánica de 2006: la Banca del Vecino, la Iniciativa Popular, el Referéndum y el Presupuesto Participativo. La conclusión de fondo incomoda un poco: que un derecho esté escrito en una norma no garantiza que nadie pueda ejercerlo.

La Banca del Vecino es el instituto más usado y el que mejor sobrevivió al paso del tiempo. Cualquier vecino o vecina puede exponer un tema ante el Concejo, con prioridad para jóvenes de 16 a 25 años. El problema no es la demanda, es la oferta: la baja frecuencia de sesiones ordinarias de los últimos dos años generó una lista de espera que le hace perder sentido de oportunidad a más de un reclamo. Y nadie puede reconstruir con claridad qué pasa después: no hay forma sistemática de saber si esos planteos terminaron en una ordenanza, en una gestión administrativa o en la nada misma.

La Iniciativa Popular, en cambio, es letra muerta. Existe desde 2006, permite que el 3% del padrón le pida al Concejo que sancione o derogue una norma, y en casi veinte años solo hubo un intento serio de usarla: un proyecto juvenil de la Fundación Gente Nueva y la Fundación GEB para crear una Audiencia Pública Juvenil, que ni siquiera llegó a completar el trámite.

El Referéndum tuvo dos capítulos bien distintos. En 2009 la ciudadanía fue consultada por la instalación de un hipermercado: votó el 40% del padrón y el 85% dijo que sí, el primer antecedente exitoso de la historia local. En 2025 el intendente Walter Cortés quiso instalarlo como práctica semestral y metió diez temas en la boleta, aunque solo uno estaba habilitado normativamente para esa vía.

El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro le bajó el pulgar en octubre, al considerar que se excedió en sus funciones. En paralelo, el Concejo aprobó una ordenanza —de autoría de la propia Totonelli— para reglamentar de una vez el instituto, que el intendente vetó parcialmente y el Concejo le rechazó el veto. La norma terminó promulgada por el simple paso del tiempo, el 25 de noviembre pasado.

El Presupuesto Participativo es el que mejor resume el diagnóstico general: muy bueno para escuchar a los vecinos, bastante malo para cumplirles. De los 12 proyectos priorizados en 2007, solo uno de cada seis llegó a completarse. Un tercio sigue pendiente casi veinte años después. Otro tercio tuvo que ser reformulado sobre la marcha. Licitaciones desiertas, presupuestos desactualizados, falta de financiamiento externo: la lista de excusas administrativas es larga.

La lectura de fondo del estudio no es que Bariloche tenga una ciudadanía apática. Es más bien lo contrario: hay ganas de participar, organización social de sobra y una Banca del Vecino que no para de recibir gente. Lo que falla es la maquinaria institucional que debería transformar esas ganas en decisiones concretas. Con la revisión obligatoria de la Carta Orgánica encima —prevista para los últimos sesenta días de 2026— y la elección de convencionales del 1° de noviembre a la vuelta de la esquina, el estudio llega justo a tiempo para meterse en la discusión sobre qué reformar y, sobre todo, para qué.

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