Por: Bache3000
Río Negro vuelve a moverse en clave 2027, y esta vez el movimiento viene de un lugar inesperado: la mesa de la gastronomía sindical. El dirigente Roberto Vargas, con peso propio en el peronismo provincial y cercano al diputado nacional Miguel Pichetto, confirmó que ya le trasladó a Pedro Pesatti su intención de impulsarlo como candidato a gobernador por un espacio propio, por fuera de las estructuras tradicionales.
La jugada no es menor: el vicegobernador ya venía siendo cortejado por el Frente Renovador para 2027, pero Vargas apuesta a algo distinto —un cuarto espacio— y asegura que Pesatti le dio luz verde para avanzar.
El argumento de Vargas se apoya en números que, dice, circulan en ámbitos políticos: Weretilneck mediría alrededor del 16%, Soria treparía al 19% y Tortoriello lideraría con 23%. Sumados, los tres grandes nombres del tablero rionegrino no llegarían a superar el 55% del electorado, dejando —según su lectura— a casi la mitad de la provincia sin una oferta política que la represente. Para el dirigente gastronómico, esa fotografía no es un dato menor sino la prueba de que hay lugar para una construcción nueva, con capacidad real de disputar la elección y no quedar como una expresión testimonial.
Vargas fue más allá del cálculo electoral y apuntó contra la dirigencia en general, a la que acusa de mirarse el ombligo en lugar de escuchar a la sociedad. Como síntoma, menciona la baja participación en elecciones menores y el desencanto creciente con los partidos de siempre. En ese contexto ubica a Pesatti como una figura distinta: exintendente de Viedma, con trayectoria, conocimiento del territorio e identidad rionegrina, que —a diferencia de los tres nombres que hoy encabezan las encuestas— podría correrse de la grieta nacional para instalar una agenda provincial.
Vargas fue claro sobre el desafío que tiene por delante: construir el espacio con liderazgo, territorio y una propuesta concreta. Y dejó una definición que resume la apuesta: en 2027 no solo se define quién gobierna Río Negro, sino qué tipo de representación política elige tener la sociedad rionegrina. Con esto, el mapa hacia la gobernación empieza a mostrar una pieza más en el tablero, y una que, de consolidarse, podría reordenar los cálculos de un peronismo rionegrino que todavía no cierra sus candidaturas.