Por: Bache3000
Hay una calle en Bariloche que no debería existir, según denuncia un concejal, y sin embargo ahí está: con relleno, maquinaria y una traza abierta sobre un terreno que hasta hace pocas semanas era agua, barro y sauces. La llaman "El Abrazo", como si el nombre fuera una promesa. El concejal Leandro Costa Brutten (Bloque Independiente Bariloche), que además es escribano de profesión, presentó un amparo ambiental colectivo contra el intendente y/o la Municipalidad para frenarla.
Según el escrito judicial, entre el 15 y el 17 de agosto personal y maquinaria municipal —con fondos públicos— llevaron adelante trabajos de relleno, nivelación y apertura de traza sobre el mallín, sin cartelería que identificara la obra ni documentación que la respaldara. Los responsables en el lugar dijeron a los vecinos tener "órdenes del intendente", pero no exhibieron ninguna ordenanza. La denuncia sostiene que no existe ninguna ordenanza del Concejo Deliberante que autorice la creación de una calle pública en ese inmueble privado, vinculado al Proyecto N.° 159-24, y que un acuerdo entre el Ejecutivo y el dueño del terreno no puede reemplazar el acto normativo que exige la Carta Orgánica.
El gobierno municipal, por su parte, había defendido públicamente la obra por otras razones. Argumentó que el trazado actual de las calles impide el ingreso de ambulancias y bomberos, e insistió en la necesidad de conectar la zona este con el resto de la ciudad. Según esa versión, la intervención contempla una vía de 16 metros de ancho para absorber el flujo vehicular previsto, ya que las calles internas actuales apenas alcanzan los 5 metros. No es una obra improvisada de un día para el otro: los primeros trabajos de movimiento de suelo y nivelación en ese tramo, que conecta Brown y 9 de Julio con Vuelta de Obligado y La Habana, ya se habían iniciado hacia fines de octubre de 2025, como parte de un plan de pavimentación más amplio para unir el este de la ciudad con el Alto. GuiabarilocheGuiabariloche
Lo que vuelve sensible al terreno, según el propio Informe de Factibilidad Ambiental del proyecto citado en el amparo, es que forma parte de la planicie aluvial del arroyo Ñireco: con paleocauces, vertientes y una napa freática a apenas entre 0,4 y 1,5 metros de profundidad. El sector, además, está alcanzado por la Ordenanza N.° 121-I-77, que restringe la construcción en la Barda del Ñireco. Para Costa Brutten, esas condiciones convierten cualquier movimiento de suelo en una intervención de riesgo, y advierte contra una lógica que considera invertida: no puede abrirse primero una calle por vías de hecho para buscar después la legitimación jurídica en el Concejo.
No es la primera vez que el concejal recurre a la Justicia por temas ambientales: este año también ratificó un amparo para exigir el cierre definitivo del vertedero municipal por incumplimiento de plazos legales, y reclamó por la falta de control municipal sobre ruidos molestos nocturnos. No siempre tuvo éxito: en junio, la Justicia rechazó una demanda suya contra la regulación municipal de Uber al considerar que, como concejal, no había acreditado una afectación personal y directa que lo habilitara a representar el interés general de los vecinos en ese caso.
El amparo por el mallín pide como medida cautelar urgente la suspensión inmediata de toda intervención, la prohibición de nuevos movimientos de suelo y la restitución del terreno a su estado anterior, además de una inspección judicial con peritos en hidrología, geología, ambiente y topografía. También exige que la Municipalidad presente el expediente completo del proyecto y que el Tribunal de Contralor informe si tomó conocimiento de la obra. La Justicia rionegrina deberá expedirse ahora sobre esa cautelar.