Por: Bache3000
Un video con el testimonio de una mujer barilochense se transformó en uno de los contenidos más compartidos de las últimas horas. Se trata de Patricia Díaz, quien perteneció al Coro Nacional de Niños desde 1969 hasta 1979 y decidió compartir su experiencia en esa institución, marcada por hechos que hoy recuerda con una mezcla de orgullo y crudeza histórica.
En su relato, Díaz repasó "varias cosas" que se vivieron puertas adentro del coro y reveló un episodio poco conocido: un petitorio formal que un grupo de chicos llevó de manera directa ante la Casa Rosada, en tiempos del presidente de facto Jorge Rafael Videla. Según contó, la protesta buscaba visibilizar una injusticia contra los niños, en un contexto que, admitió, ella y sus compañeros no dimensionaban del todo en ese momento.
Pero el testimonio va más allá de ese recuerdo puntual. Díaz sostuvo que pertenecer al Coro Nacional de Niños "te forma en muchos sentidos" y, sobre todo, genera un profundo sentido de responsabilidad: el famoso "ponerse la camiseta". Según explicó, esa estructura mental —trabajar en equipo, formalizar proyectos, sostener el compromiso colectivo— fue lo que años más tarde le permitió desempeñarse como voluntaria de las Naciones Unidas en Coordinación de Desastres.
La barilochense también repasó su formación cultural dentro de la institución: allí conoció la obra de Erich Fromm y de Paramahansa Yogananda, se inició en la práctica del yoga y, según sus palabras, aprendió "a cuidar al otro y a cuidarme y a que me cuiden".
Con ese recorrido como base, Díaz fue contundente al referirse a la actualidad de la institución: definió al Coro Nacional de Niños como patrimonio cultural de la República Argentina y cuestionó con dureza cualquier intento de eliminarlo, al que comparó con dañar una obra maestra del arte universal.
El video, que circuló ampliamente en redes sociales, reabrió el debate sobre el presente y el futuro del Coro Nacional de Niños, y sobre el valor de una institución que marcó a generaciones de chicos durante décadas.