Por: Bache3000
Ezequiel, vecino de la zona oeste de Bariloche, se comunicó con Bache3000 para contar lo que está viviendo su barrio desde hace un tiempo: robos que se repiten mes a mes y que, en las últimas semanas, se aceleraron de forma alarmante. "Todos los meses es una, dos, tres casas, pero la última semana ya fueron cuatro seguidas, e inclusive en una intentaron entrar con gente adentro", relató.
Según su testimonio, durante el verano solían actuar "los sospechosos de siempre", pero ahora la dinámica cambió: aparecieron modus operandi nuevos, uso de guantes y un nivel de organización que preocupa a los vecinos. "Estamos siendo víctima de una banda que está muy preparada, que nos estudia a todos, que sabe nuestros horarios y que cuando liberás la casa en dos minutos te entra", describió.
El vecino también trazó un mapa de la situación: el barrio tiene dos accesos formales, las calles Garúa y La Tempestad, pero los delincuentes no los utilizan. En cambio, entran y salen por un campo lindero, un descampado entre dos propiedades —una de la familia Jiménez, dueña de Palm, y otra del lado del barrio Jamaica— que funciona como corredor de fuga. "La policía va y viene por la calle, o sea que nunca los va a agarrar sin ni ver, al menos que esté justo en el lugar y en el momento, cosa que es improbable porque los chorros ya se conocen los horarios", explicó, y planteó que cercar ese terreno podría cortar esa vía de escape.

El reclamo no se agota en lo puntual: para Ezequiel, el problema de fondo son los números. La subcomisaría 55, que debería cubrir toda la franja que va desde Bahía Serena y el kilómetro 8 hasta Llao Llao, cuenta hoy con entre 12 y 16 efectivos divididos en tres turnos. "Es imposible. Son muchas calles, mucha gente, muchas viviendas. No hay forma que un equipo con la dotación que tiene hoy cuide toda esa extensión de tierra", afirmó, y pidió que el municipio elabore un mapa de calor delictivo para dimensionar la magnitud del problema. "Se necesitan diez veces más la cantidad de recursos que tenemos", sostuvo.
El vecino describió además una lógica de trabajo policial que califica de reactiva: recién se actúa después de un llamado o una visita, cuando el hecho ya ocurrió. Contó que junto a la junta vecinal se reunieron con la comisaría y presentaron una nota formal, y que desde la fuerza les confirmaron que están manteniendo encuentros con todas las juntas del sector y evaluando la compra e instalación de nuevas cámaras.
Sin embargo, remarcó que hasta ahora todo quedó en gestos de buena voluntad: "Necesitamos que no quede en el discurso y que se vea reflejada en hechos, con más presencia". También apuntó a la falta de controles viales fuera de temporada alta: "Vos pasás de kilómetro 8 hasta Llao Llao y vas a ver un control en el 13, si es que están, y después no… es un far west esto".
A la par del reclamo de seguridad, el vecino cuestionó las prioridades del gasto municipal, mencionando propuestas como la construcción de un natatorio o la tala de árboles en la costanera. "Siento que hay un desacople entre lo que la gente de Bariloche necesita y la gestión", planteó.
El concejal Facundo Villalba, que se acercó a escuchar a los vecinos del oeste, coincidió en que la situación se agravó de forma notoria en los últimos años. "Bariloche era un pueblo donde se podían dejar las puertas abiertas y los autos con llave, muchos se vinieron a buscar eso. Hoy hay barrios que parecen el conurbano", planteó. Según describió, en sectores como Lago Moreno los vecinos directamente evitan dejar la casa sola por miedo a que les entren, e incluso hubo casos en los que los delincuentes se animaron a entrar con gente adentro.
Para el concejal, la respuesta tiene que combinar dos frentes. Por un lado, una política de seguridad clara que apunte a que los delincuentes terminen presos. Por otro, un paquete de medidas de prevención que están al alcance del municipio: más cámaras, la limpieza de terrenos baldíos y yuyales que hoy funcionan como "bocas de lobo", y sistemas de alerta rápida entre vecinos y fuerzas de seguridad.
Villalba remarcó que, para coordinar todo esto, es imprescindible convocar los concejos de seguridad previstos por ley, un reclamo que dijo venir haciendo desde hace tiempo sin respuesta.