sábado 22 de agosto de 2026 - Edición Nº555

El Bardo de Siempre | 22 ago 2026

MALVINAS NOS UNE

A un año de un día histórico: el Mirage III llegó a su lugar en el Nahuel Huapi

10:26 |​​​​​​​Fue un miércoles de agosto de 2025 cuando la ciudad se detuvo a mirar el cielo: un Mirage III avanzó lento desde el Club de Planeadores hasta el Memorial Museo Malvinas, escoltado por veteranos, vecinos y una emoción que todavía se recuerda. Ayer, el Museo de Malvinas, recordó el acontecimiento en sus redes.


Por: Bache3000

Hace un año, San Carlos de Bariloche vivió una jornada que quedó grabada en la memoria de su gente. Desde temprano, con el frío típico de un invierno patagónico, decenas de vecinos se acercaron a la Ruta Nacional 40 y después a las calles del centro para ver pasar algo que pocas veces se ve: un avión de combate, entero, trasladado en camión, rumbo a convertirse en monumento.

El Mirage III, con su fuselaje plateado y sus alas en delta, avanzaba a paso de hombre sobre un trailer especial, custodiado por personal de la Fuerza Aérea Argentina, Vialidad Nacional y la Policía de Río Negro. A los costados, caminando junto a la aeronave como si todavía fueran su tripulación, marchaban los Veteranos de Malvinas de Bariloche. Algunos con la mirada al frente, otros con los ojos llenos de lágrimas que no intentaban disimular.

—Yo tenía 19 años cuando esto volaba de verdad —contó ese día uno de los veteranos, parado junto al fuselaje, con la voz quebrada—. Verlo acá, así, es como si volviera un compañero.

No fue un desfile más. Familias enteras salieron a la vereda con banderas argentinas. Chicos de escuelas cercanas cantaron el Himno Nacional al paso del avión. Bocinazos, aplausos, algún que otro grito de "¡Viva la Patria!" se mezclaban con el silencio incómodo y respetuoso de quienes entendían que ahí pasaba algo más grande que un operativo de tránsito: pasaba la memoria viva de una guerra que Bariloche también sintió como propia, porque de esta ciudad y de toda la Patagonia salieron soldados que nunca volvieron, o que volvieron distintos.

El recorrido, que llevó varias horas entre cortes intermitentes y maniobras milimétricas para esquivar cables y esquinas, terminó en la costa del Nahuel Huapi, donde días después la aeronave sería izada y fijada en su sitio definitivo: en altura, sobre una base de hormigón, con la vista puesta en dirección al Atlántico Sur. Apuntando, para siempre, hacia las Malvinas.

La aeronave, patente I-014, no es una réplica ni una maqueta. Fue reconstruida pieza por pieza por especialistas de la Fuerza Aérea Argentina en Córdoba, en un trabajo minucioso que le devolvió su forma original para que pudiera cumplir esta nueva misión: ya no combatir, sino recordar.

Hoy, un año después, los Veteranos de Malvinas volvieron a reunirse frente al Mirage para celebrar ese aniversario. No hubo grúas ni cortes de ruta esta vez, sino algo más simple y profundo: la certeza de que ese día no fue solo un operativo logístico, sino un antes y un después para la Causa Malvinas en Bariloche. El avión que una vez surcó el cielo hoy custodia el lago, inmóvil, silencioso, con la proa siempre orientada hacia las islas.

Porque hay heridas que el tiempo no cierra del todo. Y mientras el Mirage siga ahí, entre el agua y el viento del Nahuel Huapi, Bariloche seguirá recordando que lo que fue robado no espera: espera con esperanza.

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