Por: Bache3000
El juicio se lleva adelante ante un tribunal integrado por los jueces Sergio Damián Pichetto (presidente), José Bernardo Campana y Juan Martín Arroyo. La fiscalía está a cargo de Betiana Cendón y Silvia Paolini, mientras que la querella es representada por la abogada Marcela Frágala, en representación de María Latiff, madre de la víctima. La defensa del imputado quedó en manos de Mónica Goye y Nelson Vigueras.
Según la acusación, el hecho ocurrió entre las 22:30 y las 22:50 del 10 de febrero de 2025 en la despensa Quimey Hue, ubicada en las calles Habana y Ñamuncurá. La víctima recibió seis puñaladas con un cuchillo marca Búfalo, la última de ellas un degüello.

La teoría que maneja la defensa de Choque Vargas es que la víctima entró al comercio pateando la puerta y gritando "que me den todo", en lo que habría sido un intento de robo. El acusado sostiene que intentó hacerle RCP y que envió a su novia a llamar al 911. La querella, en cambio, plantea que un grupo de cuatro personas venía persiguiendo a la víctima desde la ruta y que ese grupo también estaría implicado en el hecho, una línea de investigación que, según sostienen, nunca fue profundizada.
La primera audiencia estuvo marcada por momentos de alta tensión. La hermana de la víctima se paró en medio de la sala y le gritó al acusado, por lo que el tribunal ordenó su retiro. También declararon familiares de la víctima, entre ellos su hermana y su tía.
Durante un cuarto intermedio de la audiencia, Bache3000 dialogó con la familia de la víctima. La tía de Latiff sostuvo que su sobrino no actuó solo y que hubo cuatro personas que lo venían persiguiendo desde la ruta, versión que coincide con la que había dado un testigo de apellido Lobo. Contó además que un vecino tomó la patente del auto en el que se movían esas personas y que se la entregó a la Policía, sin que hasta el momento haya avances sobre su identificación. La hermana, por su parte, remarcó que la familia solo busca justicia y cuestionó la versión del acusado, según la cual entró pateando la puerta del comercio.

La defensa de Choque Vargas, a cargo de Nelson Vigueras, planteó en su alegato de apertura que los hechos ocurrieron en cuestión de segundos y pidió a los jueces "situarse en esa constelación situacional" para entender lo sucedido. Según su relato, la víctima había llegado esa noche al comercio junto a su pareja, Morena, tras salir a comprar elementos de limpieza tarde por la noche, tres días después de mudarse al barrio. Sostuvo que, ya en el local, Latiff atacó a Lobos, el dueño de la despensa, tomándolo del cuello y acorralándolo contra el mostrador, y que Choque Vargas intervino para proteger a Lobos y a su esposa.
Por su parte, Choque Vargas declaró ante el tribunal que solo dio una puñalada, "a la altura del brazo", y atribuyó el resto de las heridas a cuatro personas allegadas a quien —según su versión— le vendía droga a la víctima. Cuestionó que ni la fiscalía ni la defensa hayan buscado a esas cuatro personas y remarcó que su única intención "desde que era pequeño" fue proteger a quienes ama. Además, aseguró no haber consumido drogas ni alcohol en ningún momento, pidió disculpas a la madre de la víctima, presente en la sala, y cerró su declaración afirmando que su destino está "en los tiempos de Dios".
El juicio continuará en las próximas días con la declaración del resto de los testigos ofrecidos por las partes.