Por: Bache3000
Lo que empezó como una obra puntual terminó convirtiéndose en una intervención integral. El SUM del barrio Lera, que el 1° de julio recibió la visita del intendente Walter Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck, hoy es prácticamente otro edificio.
Aquella recorrida se había motivado por la necesidad de renovar el techo del espacio comunitario. Pero a medida que avanzaron los trabajos, quedó a la vista el verdadero estado del inmueble, y la obra fue creciendo hasta abarcar prácticamente todos los sectores del lugar.
Este jueves 27 de agosto, una nueva recorrida permitió comprobar el alcance de esos cambios. Con el techo ya terminado, las tareas se extendieron a pisos, paredes, calefacción, aberturas y accesos, con intervenciones también en la zona de la chimenea y la parrilla. Se reemplazaron ventanas, se incorporaron puertas y rejas, y se avanzó sobre numerosos detalles interiores que no formaban parte del proyecto original.

En paralelo, los trabajadores municipales se encontraban finalizando la cubierta del hall de ingreso, una intervención que modifica la fachada y mejora sustancialmente el acceso al edificio. Con este último tramo encaminado, la obra ingresa ahora en una etapa de terminaciones y detalles finales.
Ni la lluvia ni la nieve de las últimas semanas lograron frenar el ritmo de trabajo. Incluso en las jornadas más crudas del invierno, el personal municipal sostuvo el esfuerzo necesario para llegar al nivel de avance que hoy exhibe el SUM del Lera.
La obra, ejecutada íntegramente con recursos y personal municipal, se enmarca en una política sostenida por la gestión de Walter Cortés: la recuperación de juntas vecinales, SUM y centros comunitarios, entendidos como espacios clave de encuentro cotidiano en cada barrio.
En el caso puntual del Lera, la renovación permitirá recuperar un espacio central para la vida del barrio, con actividades recreativas, deportivas y sociales pensadas para niños, jóvenes y personas mayores, entre ellas gimnasia, yoga y otras disciplinas que requieren un espacio cerrado y en condiciones óptimas.
A casi dos meses de aquella primera recorrida, el contraste es notorio: un edificio renovado, en su tramo final de terminaciones, y listo para volver a ser el punto de encuentro que los vecinos del Lera necesitan.
