Por: Bache3000
El juicio oral por el homicidio de Gastón Marcelo Latiff llegó este viernes a su instancia final con la lectura de los alegatos de las partes, luego de cuatro días intensos de audiencias en los que declararon decenas de testigos. La doctora Marcela Fragala, abogada querellante que representa a la familia de la víctima, dialogó con Bache3000 apenas finalizada la jornada y repasó los puntos centrales del debate.
El caso se remonta al 10 de febrero de 2025, cuando Latiff, un panadero de 36 años oriundo de Buenos Aires que se había radicado en Bariloche para trabajar en el comercio de su tío, murió apuñalado en la despensa "Quimey Ruca", en la intersección de las calles Habana y Namuncurá del barrio San Francisco IV. El acusado, Ismael Choque Vargas, un joven boliviano criado en Chile, lo atacó con un cuchillo de guerra de 24 centímetros tras un confuso episodio que comenzó cuando Latiff fue a reclamarle a un grupo de jóvenes por un celular robado. Choque Vargas permanece desde entonces con prisión preventiva, alojado en el área de Salud Mental del hospital zonal por indicación médica.
Fragala explicó que la semana de audiencias sirvió para desacreditar el informe psiquiátrico del Servicio de Investigaciones Forenses (SIF), que había sido central para la estrategia de la defensa. Según relató, la pericia se basó en una única entrevista de dos horas y media realizada veinte días después del hecho, lo que a su criterio resulta insuficiente para sostener las conclusiones sobre la personalidad del imputado.
La defensa, a cargo de Nelson Vigueras y Mónica Goye, buscó encuadrar el hecho bajo las figuras de legítima defensa o emoción violenta, apoyándose en el relato de una infancia y adolescencia marcadas por la inseguridad en Chile, donde Choque Vargas dijo haber sido atacado en varias oportunidades. La querellante fue categórica al respecto: "Choque Vargas simuló todo, simuló todo en estos cuatro días". Sostuvo que los testimonios que la defensa utilizó para sustentar esa hipótesis no estaban prestados bajo juramento y que, además, quedó acreditado que la novia del acusado había comprado el cuchillo seis meses antes del hecho, lo que contradice la idea de un arma llevada por temor puntual esa noche.
Para la querella, los testimonios bajo juramento y la prueba incorporada durante el debate —entre ellos el informe del doctor Piñero Bauer sobre las heridas— confirman la figura de homicidio simple planteada desde el inicio por la Fiscalía, integrada por Silvia Paolini y Betiana Cendón. Fragala remarcó que Latiff, desarmado, se encontraba en un conflicto ajeno con otras cuatro personas cuando Choque Vargas intervino y le provocó más de siete puñaladas, varias de ellas mientras la víctima intentaba retirarse del lugar.
"Confío en los jueces, me pareció un tribunal muy serio, que nos escuchó a todas las partes por igual", señaló la abogada al cierre de la entrevista, en referencia al tribunal colegiado integrado por Martín Arroyo, Bernardo Campana y Sergio Pichetto. La Fiscalía solicita una pena de hasta 12 años de prisión por homicidio simple. El veredicto se dará a conocer el próximo miércoles a la una de la tarde, y la familia de Latiff, representada también por el abogado Martín Govetto, espera que la sentencia confirme la responsabilidad penal del acusado.