Por: Bache3000
El secretario general de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), seccional Bariloche, repasó en diálogo con Bache3000 los conflictos laborales que atravesó el sector durante el invierno: los despidos en Familia Weiss, la disputa en el Hotel Sol y la demora en la incorporación de personal en el Llao Llao. Rasini también confirmó que se destrabó el pago de sueldos adeudados en los hoteles Alvear de Buenos Aires, pertenecientes a la misma cadena, y adelantó que la fiscalización en Cerro Catedral quedó pendiente para lo que resta de la temporada.
¿Cómo van las cosas con el conflicto en Familia Weiss?
No ha sido fácil, como siempre pasa. Cuando nosotros más necesitamos que nuestros trabajadores estén trabajando de acuerdo a los convenios colectivos, muchas veces se aprovecha la demanda alta para no contratar la cantidad de trabajadores que corresponde y sobreexplotar a los que tienen. Esto no fue solo en ese establecimiento, tuvimos varias situaciones. En cuanto a Familia Weiss, ayer hubo una audiencia porque cuando hicimos el reclamo constatamos que le faltaban alrededor de 20 trabajadores. A través de la Secretaría de Trabajo se convino ocupar 15. Pero pasados 15 o 20 días, la empresa decidió cambiar el horario de atención y dejar afuera al personal temporario efectivo que tenía antigüedad, para seguir con la gente nueva.
¿Y cómo quedó resuelto?
Ahí hay un derecho de preferencia, el convenio zonal está plenamente vigente. Si cortaban a los compañeros que venían trabajando muchos años, algunos hasta 15, 16, 20 años, con 90 días o más corridos, había que respetarlos o pagarles la integración de los 90 días de temporada como mínimo. Se está tratando de incorporar a todos nuevamente. Ayer hubo una audiencia, quedamos en buenos términos, casi todos están reincorporados. De faltar alguno, le solicitamos que se presente en el gremio.
Se mencionó que en Weiss habían cambiado al gerente por una persona de nacionalidad venezolana, que fue quien envió los despidos.
Más allá de la nacionalidad, los argentinos no somos racistas para nada, respetamos de dónde vengan. Lo que sí hacemos es respetar los derechos. Lo que aprovechó esta situación, no sé si por desconocimiento, es que acá no es cualquier lugar del país: Bariloche tiene su convenio zonal propio, único en el país, por el cual los trabajadores temporarios tienen derecho de preferencia. Escuché por dicho de los trabajadores que decían "el que se quejó se tiene que quedar afuera". No lo vamos a permitir.
¿Cómo quedó la situación en el Hotel Sol?
Son hoteles que se alquilan pero con distintas razones sociales. En este caso el Hotel Sol se cree con una cuota de poder y se olvida de respetar los convenios, quiere poner las condiciones que ellos quieren, y eso, cuando hay un gremio presente, no lo van a poder hacer. Ya pasó en otro hotel donde la gerenta se tuvo que ir cuando quiso ejemplificar con algunas cuestiones, diciendo "acá el que se queja se va, yo pongo las condiciones, yo pago, yo mando". Los patronazgos ya se terminaron hace mucho tiempo.
¿Qué reclamos puntuales tenían los trabajadores ahí?
Antes del 31 de agosto ya se le entregó el calzado y la ropa que le faltaba a todo el personal. Se dejó de lado la pretensión de mandarlos a trabajar a la mañana, a la noche o a la tarde según se les ocurriera, sin respetar el horario con el que aceptaron el trabajo, muchos de ellos sostén de familia. Tampoco se puede exigir que el peón de cocina esté nueve horas con botas de goma puestas en un piso radiante porque sí. Y hubo una compañera a la que quisieron dejar afuera por reclamar su derecho: fue reincorporada de inmediato. Después de firmar el acuerdo se incorporaron nueve trabajadores en distintos sectores donde también faltaba personal: lavadero, pizza, piso, peones. Pero llevamos hablando desde junio, pasó casi un mes y medio para cerrar el acuerdo, y esto se destrabó recién cuando fuimos a movilizar.
¿Y con el Llao Llao?
Tuvimos una audiencia hace dos días, todavía no cerramos. No nos cierra la pretensión de la empresa de contratar solamente un peón de piso, así que va a venir a mediar la Secretaría de Estado de Trabajo. No vamos a estar otra vez varios días frente al establecimiento para que ocupen un peón de piso. Es un hotel de cinco estrellas que tiene que respetar los estándares que corresponden.
Mencionó también el caso del Alvear en Cerro Catedral.
Hace casi dos años venimos diciendo que se ha perdido un hotel emblemático en el país, ha perdido el rumbo y trabaja con poco personal, con la calidad de servicio muy caída. Hoy arrancamos con la verificación de los inspectores ahí. Además, logramos destrabar un conflicto con los hoteles Alvear de Buenos Aires, de la misma cadena, que no pagaban los aumentos acordados y firmados desde marzo. Nos juntamos con la nueva dirigencia de CABA, se hizo una asamblea con los trabajadores y el miércoles se destrabó: el 30 de agosto se pagan todos los meses atrasados y desde julio en adelante se paga a partir del 30 de septiembre.
¿Cómo evalúa la temporada en términos generales, con las inspecciones en el sector?
Es muy difícil para nosotros adecuar la realidad en todos los hoteles, sobre todo en Cerro Catedral. Habíamos decidido parar un poco las inspecciones porque no dábamos con los resultados que necesitábamos, más allá de las multas. Los números de julio y agosto que dio a conocer la Secretaría de Turismo fueron muy importantes, pero eso no se refleja en la cantidad de trabajadores que deberían estar ocupados con tanta demanda. Muchas veces el empresario, en vez de derramar un poco en su ciudad, con los jóvenes que necesitan una oportunidad, la avaricia lleva a que no ocupen la cantidad de gente que corresponde.
¿Por qué no se hizo el operativo en Cerro Catedral este invierno?
Porque ya estamos casi finalizando agosto y no tiene mucho sentido ir a hacer una constatación cuando, para cuando la empresa presente el descargo, ya terminó la temporada. Ojalá haya un cambio de mentalidad en el empresariado: si respetaran la cantidad de camas por mucama, los comensales por mozo, la brigada de cocina que corresponde, no tendríamos esta situación de no dar abasto para poner en orden todo.
¿Qué expectativa tiene de cara a la próxima temporada?
La otra semana viajamos a Buenos Aires porque se está tratando de actualizar el convenio, que por ahora sigue vigente. Los empresarios no son nuevos, ya saben qué cantidad de personal tienen que tener de acuerdo a la demanda, como le dijimos a Weiss: la previsión de que iban a venir casi 50.000 brasileños en la temporada de invierno ya la tenían. No pueden especular con abrir y ver cuánta gente entra. Tiene que haber un riesgo empresario y una seriedad en el empresariado.