Por: Bache3000
"Quiero que se visibilice la situación, la desprotección que tuvieron, la discriminación que me hicieron y que yo lo estoy denunciando y demandando ante la Justicia por esto", dice Lía Pérez, que trabajó casi una década en el Banco Nación hasta que, el 25 de agosto, la despidieron sin causa. En ese momento, todavía estaba recuperándose de una cirugía compleja de columna.
Pero el conflicto no empezó con el despido. Según relata, en 2025, después de una lumbalgia y un bloqueo facetario, su médico le dio el alta con restricciones: horario reducido y sin atención al público. "En varias oportunidades pedí que esas indicaciones fueran respetadas, pero finalmente terminé trabajando jornada completa", cuenta. El propio médico le había advertido que, si no cuidaba la columna, podía terminar operada. "Y eso fue lo que ocurrió", señala.
El cuadro se agravó, aparecieron síntomas neurológicos y en marzo de 2026 Pérez necesitó una artrodesis lumbar. Después de la operación, su médico volvió a darle el alta con una reincorporación progresiva y restricciones. Sin embargo, entre la demora del banco en procesar esa alta, organizar una nueva junta médica y efectivizar su reincorporación, pasó casi un mes. "Yo había puesto mi capacidad laboral a disposición, pero desde el 28 de mayo ya no estaba percibiendo mi sueldo", relata. La documentación judicial sostiene que esa demora posterior al alta del 30 de junio es atribuida al banco.
Cuando finalmente volvió a trabajar, se repitió el mismo conflicto que en 2025: su médico indicaba una jornada menor y el banco pretendía aproximadamente el 80% de la jornada habitual. "Yo pedí conocer el dictamen médico y sus fundamentos, pero me exigían cumplir esa jornada y me advertían sobre una posible intervención disciplinaria mientras todavía no me habían entregado el dictamen completo", denuncia.
Lía trabajaba como auxiliar en el área comercial del Banco Nación, pero luego de operarse la reincorporaron a la parte operativa en el sector de mora, sin tener que atender al público.
"En 2025 intenté cumplir y terminé operada. En 2026 decidí cuidar mi salud. Yo no me negué a trabajar; estaba trabajando", afirma Pérez, que remarca que lo único que pedía era que se respetaran sus restricciones médicas. "Y en medio de todo eso me despidieron sin causa", agrega.
El caso ya está judicializado y se solicitó que se analice si existieron indicios de discriminación o represalia vinculados con su estado de salud y con los reclamos que venía realizando. "No busco reincorporación, busco que se haga justicia", resume. Y cierra con una reflexión que excede su caso: "Después de casi diez años, enfermarme no debería haberse convertido en un problema. Estar enfermo no debería convertir a ningún trabajador en descartable".