Por: Bache3000
El proyecto, impulsado por la concejala Julieta Wallace, había arrancado con voces en contra que lo calificaban de "parche". Con los trabajadores del SEM presentes en la sala como testigos directos de la discusión, terminó siendo una victoria de la oposición, que forzó al oficialismo a ceder y votar a favor. Alcanza a unos 160 trabajadores y trabajadoras de las cinco cooperativas del sistema.
El Concejo Deliberante de Bariloche sesionó durante más de seis horas, con dos cuartos intermedio larguísimos, hasta destrabar el proyecto de ordenanza 719/26, que fija un aumento para los trabajadores y trabajadoras del sistema de estacionamiento medido. La iniciativa, presentada por la concejala Julieta Wallace, había ingresado con tratamiento sobre tablas y llegaba a la sesión con las cinco cooperativas del servicio —que emplean a más de 160 personas— presentes en el recinto, siguiendo de cerca cada intervención.
La propuesta original elevaba la cantidad de módulos fiscales que se cobran por hora de estacionamiento, de 5 a 7 en la primera hora, lo que llevaba el valor de esa hora de $1.865 a $2.611. Wallace explicó que el sistema había quedado atado a la fiscal y tarifaria —una ordenanza que se actualiza una vez al año— y que eso generó un desfasaje que los trabajadores venían pagando con salarios de entre $500.000 y $600.000 mensuales sin ajuste en lo que va del año.
Durante buena parte del debate, el concejal Juan Pablo Ferrari fue quien más insistió en no votar el proyecto de Wallace ese mismo día y esperar en cambio una "solución de fondo": la actualización trimestral automática atada al IPC que proponía el proyecto 698, del concejal Leandro Costa Brutten. "Démosle una solución definitiva, no un parche. Nadie se va a morir por una semana más, una semana menos", planteó Ferrari, insistiendo en convocar a una sesión extraordinaria para la semana siguiente.
El presidente del Concejo, Gerardo del Río, respaldó esa cautela con dureza: "Los parches no sirven. Los parches no sirven. Y aunque la concejal diga que somos negreros, la verdad, decir que no somos peronistas porque somos negreros, yo la invitaría a que empiece a revisar cuáles son las acciones que ha llevado adelante el Estado nacional."
Costa Brutten, en cambio, salió a defender que se votara el proyecto de Wallace ese mismo día, como paso de emergencia mientras se trabajaba en el suyo: "Esta ordenanza que estamos haciendo, y que rápidamente la concejal Wallace tuvo la capacidad de generar, tiene que ver con una solución de emergencia [...] Yo pido a los demás concejales [...] que acompañen al único efecto de solucionar esta emergencia."
Del otro lado, varias concejalas salieron con dureza a pedir que se votara ese mismo día. Roxana Ferreyra fue categórica: "Hoy no podemos negarnos a que los trabajadores dejen de percibir 500.000 pesos, 600.000 pesos [...] Eso es un acto de justicia social para los que se dicen peronistas. Si no, no son peronistas, son negreros."
Julieta Wallace insistió en que el aumento no sale de las arcas municipales: "Este aumento ni siquiera lo pagan la municipalidad. Este aumento lo pagan los vecinos y vecinas y turistas que pagan el estacionamiento medido [...] Realmente no hay un solo argumento para estar en contra. El único argumento que no es un argumento es una chicana y rivalidad política."
La concejal, además, hizo resposnable al intendente Walter Cortés si no se aprobaba la ordenanza.
El concejal Villalba fue el más filoso al acusar a quienes dilataban la votación de usar a los trabajadores como moneda de cambio: "¿Saben quién pone de rehenes a la gente? Los talibanes, los terroristas. Negocien con otra cosa, no negocien con el laburo de la gente [...] Liberemos a los rehenes, señor presidente." Esta declaración, tuvo un fuerte rechazo de Gerardo del Río, por la exagerenación de los términos.
En el medio, la concejala Laura Totonelli —que se diferenció de la postura de su propio bloque— propuso una salida intermedia que terminó destrabando la votación: "Ni parche ni apuro, compromiso." Su idea fue incorporar un artículo que limitara la vigencia del aumento hasta que se sancionara una reforma integral del sistema, y esa fue la fórmula que finalmente inclinó la votación a favor.
Después de dos cuartos intermedio larguísimos para consensuar la redacción, el Concejo incorporó a la ordenanza los elementos centrales del proyecto de Costa Brutten: se sacó definitivamente al estacionamiento medido de la fiscal y tarifaria y se estableció un esquema de valores fijos por hora —$2.700 la primera hora, con incrementos progresivos hasta $26.600 la hora 11— actualizable trimestralmente según la variación del IPC, con resolución del Departamento Ejecutivo y publicación con 15 días corridos de anticipación.
Cerrado ese acuerdo, el proyecto 719/26 se sometió a votación y quedó aprobado por unanimidad, en lo que terminó siendo una victoria de la oposición sobre la resistencia inicial del oficialismo.