Por: Bache3000
Hay algo particular en la respuesta que tuvo Nefelibata, caminar las nubes en Bariloche. Una obra que propone al público entrar a una sala para no ver nada logró sostener durante el último año un recorrido de 20 funciones, con varias presentaciones a sala llena.
El sábado 5 de septiembre a las 18.30hs tendrá una nueva función en Araucanía Estación Cultural. Será la última del año.
El dato puede leerse simplemente como el resultado de una propuesta que encontró su público. Pero también permite hacerse una pregunta: ¿qué busca un espectador cuando acepta apagar por completo la mirada?
Vivimos rodeados de imágenes. Las pantallas median buena parte de nuestra relación con el mundo y también con las experiencias culturales. Miramos para conocer, para comprender, para registrar. En ese contexto, entrar a una sala y encontrarse con la oscuridad plantea un pequeño desplazamiento de esa lógica.
En Nefelibata, la vista deja de ser la guía. El sonido adquiere otra presencia, los aromas aparecen, las texturas forman parte de la escena y la imaginación comienza a completar aquello que los ojos no pueden mostrar. El espectador tiene que escuchar de otra manera. Prestar atención. Imaginar. Y ahí aparece una de las particularidades de esta experiencia, la oscuridad no funciona como una ausencia, sino como otro lenguaje.
Nefelibata, caminar las nubes cuenta la historia de una campesina que imagina una vida posible más allá de los límites que le impone su realidad. La obra está inspirada en 300 millones, de Roberto Arlt, y construye su universo a partir de las voces, los sonidos, los silencios, los aromas y las sensaciones.
Pero lo que sucede en la sala no termina necesariamente en la historia que se cuenta. Cada espectador completa de algún modo aquello que no ve. La escena se vuelve también una construcción personal, atravesada por la imaginación y por la percepción de cada uno.
Quizás ahí pueda encontrarse parte de la explicación para una respuesta que se sostuvo durante 20 funciones. No se trata solamente de la curiosidad frente a una propuesta diferente. Hay algo en la experiencia que invita a volver sobre una pregunta bastante más profunda, ¿qué queda del teatro cuando se apaga la luz?
Teatro Ciego trabaja además desde una perspectiva de accesibilidad, con un elenco integrado por artistas ciegos, con baja visión y videntes que comparten la escena en igualdad de condiciones. En este caso, la oscuridad no aparece como una limitación, sino como el territorio desde el cual se construye toda la experiencia.
El recorrido deja un dato difícil de pasar por alto, fueron 20 funciones en las que el público aceptó dejar de mirar para empezar a percibir de otra manera. Las entradas anticipadas se pueden reservar por WhatsApp al 2944 803119.
Dirección y actuación: Santi Cámpora
Dramaturgia y actuación: Aravinda Juárez Silva
Actuación, asistencia de dirección y producción general: Jorgelina Paravano
Actuación: Christian Gentzen, Pablo Noves
Música en vivo y diseño sonoro: Alejandro Otsubo
Actuación, música en vivo y operación técnica: Lucrecia Alzueta
Actuación y operación técnica: Lucas Losa
Diseño sonoro: Pablo Ríos
Curaduría olfativa: Sofía Courteax
Colaboración en trabajo vocal: Flavia Montello
Diseño gráfico: Virginia Salamida
Comunicación y prensa: Vanesa Nicolini