Por: Bache3000
Con globos, banderas argentinas y una convocatoria que ya circula por redes, la comunidad de la Escuela Primaria N.º 16 "Francisco Pascasio Moreno" se prepara para el abrazo de este sábado. La consigna es contundente: "¡Abrazo a la Escuela 16! Unidos por nuestra escuela". Pero detrás de la gráfica festiva hay una bronca acumulada desde que la mitad del edificio quedó fuera de servicio por la aparición de grietas.
Desde entonces, de las 12 aulas del establecimiento solo 6 están habilitadas. Los niños y niñas asisten a clases en modalidad alternada, yendo dos o tres veces por semana, mientras la sala blanda —el espacio destinado a la contención de alumnos en situaciones de crisis— permanece cerrada.
En la nota que enviaron a distintas autoridades, las familias remarcan que la escuela, declarada patrimonio cultural e histórico de la ciudad, "atraviesa una preocupante situación edilicia" y que la falta de aulas "ha obligado a concentrar a los estudiantes en las pocas aulas disponibles, generando condiciones de hacinamiento y serias dificultades para el normal desarrollo de las clases". El comunicado también advierte que el edificio no solo es usado por la primaria: durante el turno tarde funcionan allí el CEF N.º 8 y la EEBA N.º 2, por lo que "son numerosas las personas que diariamente desarrollan sus actividades dentro del establecimiento".
En un documento técnico complementario, las familias fueron más allá y detallaron un pliego de 11 puntos que exigen como condición para considerar seguro el regreso a la normalidad. Entre ellos:
- Una evaluación integral del estado edilicio y estructural, firmada por un profesional matriculado en ingeniería civil o estructuras.
- Un relevamiento documentado de cada fisura y grieta, con ubicación, dimensiones, profundidad, evolución y causa probable.
- Informes específicos sobre instalaciones eléctricas, de gas y calefacción, y sobre las condiciones de protección contra incendios y evacuación.
- Que se informe expresamente si los sectores con lesiones edilicias son "técnicamente aptos para continuar siendo utilizados para actividades educativas con presencia de niños, niñas, docentes y personal no docente".
- Que se identifique con nombre y apellido qué organismo y qué profesionales son responsables del mantenimiento y las evaluaciones del edificio.
El texto insiste en que las familias "no pretenden determinar técnicamente el grado de riesgo", pero sí exigen que ese criterio profesional "sea producido, documentado, fundamentado y puesto a disposición". Y cierra con una frase que resume el reclamo de fondo: "La responsabilidad de determinar técnicamente si el edificio es seguro para nuestros hijos e hijas no puede trasladarse a las familias".
El reclamo no surge de la nada. Como ya publicó este medio, una inspección del Área de Arquitectura del Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro, realizada el 26 de agosto, confirmó la existencia de una fisura de desarrollo vertical que recorre el muro desde la base hasta la cubierta, con un ensanchamiento progresivo: 5 milímetros en la base, 12 milímetros a los 2,50 metros y 20 milímetros cerca de la cornisa. El propio informe oficial reconoce que ese patrón es "indicativo de un asentamiento diferencial" entre el cuerpo original del edificio y una ampliación de 1975.
El contraste de tiempos entre la burocracia de la Provincia para avanzar con una solución y la urgencia de las familias, en definitiva, es lo que lleva a la comunidad educativa a salir a la calle. El abrazo de este sábado no busca reemplazar los informes técnicos que la propia Provincia debe producir, sino recordarle —con las manos entrelazadas alrededor del edificio— que la espera tiene un límite.
