Por: Bache3000
La grieta que atraviesa la Escuela Nº 16 no es solo estructural. También partió en dos el discurso oficial y el de las familias que llevan diez días conviviendo con seis aulas clausuradas, y esperan que la comunidad educativa y vecinos acompañen el abrazo simbólico pautado para este sábado a las doce del mediodía, en el edificio de Elflein y Palacios.
Después de que la subsecretaria de Consejos Escolares, Mónica Pouso, saliera públicamente a bajarle el tono a la preocupación —afirmando que no hay riesgo de derrumbe y que el edificio es habitable—, Emanuel Guzmán, padre de un alumno de la institución, decidió responderle con una carta que están firmando junto a otras familias y que presentarán este sábado, en paralelo al abrazo simbólico convocado a las 12 horas.
"La señora Mónica Pouso salió a dar cierto tipo de información diciendo que está segura la escuela, que no hay riesgo edilicio", relató Guzmán a este medio. Y fue directo al hueso: "Esto no está ni firmado, no tiene una evaluación técnica ni una devolución técnica de parte de ninguno de los ingenieros de provincia".
Según la versión oficial, ingenieros del Ministerio de Obras Públicas de Río Negro recorrieron el edificio y coincidieron en que las clases pueden continuar con normalidad. La Provincia anunció además un estudio especializado para mediados de septiembre, tareas de mantenimiento pendientes en la mampostería y un futuro llamado a licitación para reparar integralmente la cubierta de los techos.
Para Guzmán, esa versión no resiste el archivo. "Tengo el acta donde hicieron el recorrido, porque termina siendo un recorrido, no una evaluación técnica ni un estudio técnico del edificio", aseguró. Y agregó que ni la Municipalidad ni el Concejo Deliberante pudieron acceder a la documentación clave: "Una de las madres y padres fueron a visitar al intendente y le dijeron que no aparecían los planos. El concejal Leandro Costa Brutten pidió a través del Concejo también los planos, y en Parques tampoco estaban".
El propio Concejo se sumó al reclamo: según contó Guzmán, el concejal Facundo Villalba pidió formalmente que desde ese cuerpo se le exija una respuesta oficial a la Provincia.
El padre puso en duda además el criterio con el que se descarta el riesgo. Reconstruyó así el único encuentro que mantuvo con la funcionaria: "Le dije: bueno, si hay una falla estructural que no se derrumba, pero si hay un movimiento más de asentamiento, eso sí es una falla. Si se corta algún cable embebido y hay una falla eléctrica, están dadas las condiciones para que se prendan fuego los cables en el tablero". Según Guzmán, la respuesta de Pouso fue evasiva: "No lo sabía, no lo podía responder".
También cuestionó el relato oficial sobre el nivel de información con el que cuentan las familias. "No puede decir que los padres estuvieron informados, porque tampoco está informada la institución", sostuvo.
Pese al cruce con la Provincia, el padre remarcó que el reclamo no apunta a la conducción de la escuela: "Hay que dar una salvedad de que los directivos, los docentes y los no docentes han actuado de buena manera con el resguardo de nuestros niños, y hay que defenderlos también".
El diagnóstico técnico que sí existe —confirmado por el Ministerio de Educación tras una inspección del 26 de agosto— detectó una fisura estructural que crece a medida que sube por la pared: 5 milímetros en la base, 12 a los 2,50 metros y 20 cerca de la cornisa. La hipótesis oficial es un asentamiento diferencial entre el cuerpo original del edificio y una ampliación realizada en 1975.
Con ese cuadro de fondo, y mientras se espera el estudio especializado prometido para mediados de mes, Guzmán adelantó que está preparando "un documento más técnico, formal y bajo normativas y leyes", que exigirá que cualquier evaluación esté firmada por un ingeniero matriculado.
Este sábado, el abrazo simbólico a la Escuela N° 16 promete ser el escenario donde ese reclamo tome cuerpo colectivo.