Por: Por Diego Llorente
La Carta Orgánica de nuestra ciudad indica que las elecciones locales no deben superponerse con las nacionales y provinciales; caso contrario, deberán correrse dos semanas. Asimismo, el Código Electoral Municipal (una ordenanza vigente) regula que el primer domingo de septiembre, cada cuatro años, deben desarrollarse los comicios para elegir autoridades municipales.
Por ende, el calendario marca que el primer domingo de septiembre de 2027 es el 5. De no suceder nada excepcional, aquel día de descanso para muchos será definitorio para la vida institucional y política de Bariloche.
En las últimas compulsas electorales, la oferta de partidos ha sido amplia, siempre por encima de la decena de candidatos buscando ocupar el sillón principal del Centro Cívico, con propuestas que van desde la derecha a la izquierda, pasando por fuerzas vecinales, locales, provinciales y nacionales.
El 4 de septiembre de 2023, casi sin proponérselo, como él mismo ha confesado en más de una oportunidad, el entonces secretario general de la Asociación de Empleados de Comercio, Walter Cortés (PUL), se impuso en las elecciones comunales con casi el 19% de los votos, ganándole nada más y nada menos que a quien gobernaba la provincia: Arabela Carreras.
Hoy, tres años más tarde, más allá de un estilo confrontativo y disruptivo, la gestión del intendente goza de una buena opinión de la comunidad y una alta imagen positiva, que no solo lo posicionan de buena manera para una potencial reelección, sino que el mismísimo gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck —condicionado por la caída de su propia imagen— ha tenido que aliársele porque su partido (Juntos Somos Río Negro) no se encuentra en su mejor momento.
Por lo tanto, a un año de las elecciones municipales, el gran escollo a vencer es el propio Cortés, quien —con la foto de hoy— iría en alianza con Juntos. Incluso, en los espacios políticos locales, se habla de una fórmula con el concejal Juan Pablo Ferrari para ocupar la Presidencia del Concejo Deliberante.
En la vereda opuesta, hay un sinfín de partidos que confían en arrebatarle el poder al jefe comunal. El Peronismo y La Libertad Avanza son quienes parecerían tener más probabilidades de pelearle con más potencia el poder al dirigente gremialista.
Siempre con la foto de hoy, dentro del PJ local, quien aparece como el candidato natural a competir por la Intendencia es el actual edil, Leandro Costa Brutten, permanentemente atento a cada error de Cortés y con una clara posición de confrontarlo, aunque su nombre también suena para una hipotética fórmula con María Emilia Soria para ir por la Gobernación provincial. La dirigente de General Roca ya garantizó que la vicegobernación sería para Bariloche.
Sin embargo, el PJ también tiene otros cuadros de alto perfil, como la propia concejal Julieta Wallace y la doctora Andrea Galaverna (quien ya fue en 2023 y se ubicó tercera) y quien ahora encabeza la lista para integrar la Convención Constituyente que reformará la Carta Orgánica Municipal.
Quien hoy se encuentra fuera del radar, pero siempre es una posible candidata, es la exsenadora nacional Silvina García Larraburu, fiel militante justicialista, quien el año pasado sonó para ir al Congreso representando al Frente Renovador.
Mientras que La Libertad Avanza se ha encargado en los últimos meses de reclutar dirigentes de otras fuerzas y fortalecer un partido que, en esta ciudad, estaba escuálido. Hoy por hoy, la legisladora (ex-Juntos y actual LLA) y otrora jefa de Gabinete de Gustavo Gennuso, Marcela González Abdala, aparece como la potencial candidata de ese espacio y le sobran ganas de enfrentar a Cortés. A la vez, tienen un tapado: el empresario Sebastián Berter.
Difícilmente Juntos Somos Río Negro compita contra el actual intendente, pero si así lo decidiera, tiene nombres de fuste para hacerlo: el ya mencionado Juan Pablo Ferrari, quien siempre oficia de mediador entre su partido y el PUL, y el ministro de Desarrollo Social Juan Pablo Muena, que ostenta buena imagen pero sufrió el traspié tras su fallida candidatura a diputado nacional.
Ellos son las dos principales figuras del espacio y quienes poseen mayor aceptación en la comunidad, más allá de que Juntos tiene otros dirigentes que han pasado por varias gestiones y ocupado distintos puestos, como si sirvieran para todo.
Por otra parte, el PRO se alió a La Libertad Avanza de cara a las elecciones del 1 de noviembre, pero esa unidad no parece estar muy sólida. "Es una prueba piloto", dijo hace unos días una legisladora. Por lo pronto, tiene al diputado Sergio Capozzi como principal referencia, aunque el abogado ha manifestado sus intenciones de ir por un nuevo mandato en el Congreso de la Nación.
La UCR, ya sin el poder de fuego de otras décadas, siempre dice presente en cada elección. Tiene a Alejandro Pozas, actual presidente de la Cooperativa de Electricidad Bariloche, como un potencial candidato con gestión para mostrar y quien también está enfrentado a Cortés por las diferencias públicas (y judiciales) entre la Municipalidad y la CEB. El exintendente Marcelo Cascón también podría llegar a postularse, aunque todo indica que no quiere volver a pasar por el lugar que ocupó entre 2008 y 2011.
En el lote de partidos provinciales y vecinales podrían postularse a la Intendencia: el férreo concejal opositor Facundo Villalba (Primero Río Negro), el abogado Lihue Bariggi (Seamos Futuro), el exconcejal Pablo Chamatrópulos (Podemos Bariloche), el presidente del Tribunal de Contralor Estanislao Cazaux (SUR), Claudio Thieck o Pamela Najul (Creo Río Negro), Norberto Rodríguez (PAVE), Exequiel Ojeda (NyC), entre otros.
Siempre es una incógnita qué hará la Izquierda respecto a si los partidos que representan esa ideología irán unidos o separados a competir en las urnas. Pero los dirigentes que hoy están postulados para ser constituyentes (Rodolfo Sánchez y Alhue Gavuzzo) podrían encabezar las listas para ser jefes de la ciudad.
Pero atentos, porque antes de todo esto habrá una disputa no menor en la Convención que reforme la Carta Orgánica: determinar si se incorpora (o no) el ballotage a la misma. Se trata de una herramienta que hoy barajan varios partidos porque vislumbran que sería la única forma de ganarle a Cortés (en segunda vuelta), más allá de si es negativa o positiva para la vida en democracia de San Carlos de Bariloche.
Aunque claramente sería cuestionable que los convencionales adopten esta herramienta solo por una cuestión de coyuntura política y no pensando en los próximos veinte años, como debiera ser. Pero esa discusión aún no ha comenzado.