Por: Bache3000
Lautaro Carrilaf tiene 15 años, juega al fútbol desde los cuatro y hoy integra el plantel de Pincharratas en Bariloche. Hace unos semanas cumplió uno de los sueños que persigue desde chico: viajar a España para probarse en el Real Madrid, uno de los clubes más importantes del mundo. Lo que empezó como una convocatoria entre decenas de jóvenes en la Asociación Deportiva de Fútbol Libre (ADEFUL) terminó en una experiencia que el joven barilochense define como "hermosa".
Durante su estadía en Madrid, Lautaro no solo entrenó y se probó ante ojeadores del club merengue: también disputó partidos contra el Real Madrid y contra el Getafe, compartiendo cancha con chicos de distintos países que persiguen el mismo objetivo. "Una experiencia hermosa, tener un roce con el fútbol europeo. También compartir con chicos que están con el mismo objetivo de ser jugadores profesionales", contó el propio Lautaro a Bache3000.

El viaje no hubiera sido posible sin el esfuerzo de su familia y la colaboración de la comunidad barilochense. Su mamá, Natalia, había contado en notas anteriores que todos los gastos del viaje corrían por cuenta de los padres, mientras que el proyecto que organizó las pruebas se encargaba solo de la logística deportiva. Para reunir el dinero, la familia organizó rifas, sorteos y venta de empanadas y prepizzas.
En las últimas horas, Natalia habló con Bache3000 y repasó cómo vivió estos días la familia. "Era impensado todo esto, nos costó muchísimo", reconoció, y agregó que compartir las rifas y sorteos en las redes fue clave para poder solventar el viaje. Según contó, ninguno de los chicos que viajaron a probarse quedó seleccionado, algo que atribuyó a la diferencia de nivel entre el fútbol europeo y el que se juega en Bariloche y en Argentina en general.

Pese a eso, el balance de la experiencia fue absolutamente positivo. "Muy contento, con mucho entusiasmo. Quiere ver si el próximo año las puertas quedan abiertas para que se vuelva a probar", relató Natalia sobre las ganas de su hijo de insistir con el sueño.
La rutina en España fue estricta: entrenamiento, comida y descanso, con el uso del celular limitado y directamente restringido durante la noche. "Era más restringido, viste. Era entrenamiento, comida, descanso, un poco de celular. Y a la noche, olvídate que le sacaban el celular a todos, así descansaban como corresponde", describió la mamá del joven futbolista.
Lautaro también dejó su mensaje de agradecimiento para quienes hicieron posible el viaje: "Primero que nada, muchas gracias a todos los que me ayudaron a conseguir este sueño". Y no esconde sus ambiciones: "Estoy muy empeñado en lograr este sueño de ser jugador profesional de fútbol. También se nota mucho la diferencia de nivel con Atlético Bariloche en Europa. Jugamos con equipos muy fuertes también, pero hay que esforzarse mucho y nunca rendirse".

Natalia, por su parte, se mostró agradecida con todos los que colaboraron y no dudó en recomendar la experiencia a otras familias: "Muy linda experiencia, la verdad. Pensado para mí que mi hijo viajara a Europa y pudiera probarse en otros equipos. Como experiencia muy buena, súper recomiendo". Además, adelantó que hay otro grupo de chicos barilochenses de distintas edades que viajará en noviembre a probarse a Austria.
Con la valija ya deshecha y los pies de nuevo en Bariloche, Lautaro sigue entrenando con la ilusión de que se repita la chance. Su próximo objetivo es seguir preparándose para las próximas pruebas que se le presenten en el camino hacia el sueño de ser futbolista profesional.