Por: Bache3000
La muerte de Horacio Aníbal Chávez, ocurrida el 6 de enero pasado en Villa Llanquín, generó conmoción en esa localidad rural a pocos kilómetros de Bariloche. Todo comenzó como una tarde compartida entre vecinos y terminó en tragedia: según reconstruyó la Fiscalía, Chávez y Cariman estaban tomando alcohol juntos cuando una discusión escaló hasta un desenlace fatal.
De acuerdo con la acusación, entre las 17:00 y las 18:20 de aquel día, Cariman subió a una camioneta estacionada dentro del propio terreno de la víctima. Tras una maniobra en marcha atrás, habría avanzado de forma súbita contra Chávez, que estaba parado frente al vehículo. El hombre cayó debajo del rodado y fue arrastrado un corto tramo; el conductor, señala la Fiscalía, volvió a pasarle por encima con una nueva maniobra antes de darse a la fuga. Chávez murió por un aplastamiento torácico con compromiso de órganos internos. Un vecino que escuchó el estruendo y se asomó a la ventana fue testigo de parte de la secuencia.
Miranda destacó que se trabajó con "muchísimas medidas con muchísimas pruebas objetivas" desde el inicio de la causa. El fiscal valoró que, a diferencia de otros procesos, la defensa haya anticipado públicamente su estrategia: sostener que no hubo intención de matar sino una infracción al deber de cuidado, es decir, un delito culposo. "Nosotros no tenemos duda de que sí la hubo", respondió Miranda de manera tajante, remarcando que esa discusión sobre la intencionalidad será el eje de todo el debate.
La diferencia no es menor: mientras un homicidio doloso arranca en una pena de 8 años, un delito culposo prevé una condena "muchísimo menor, incluso excarcelable". De ahí que el propio fiscal haya elegido no pedir prórroga para presentar la acusación —pese a que el plazo vencía recién al día siguiente— con un objetivo explícito: "quiero hacer el juicio cuanto antes".
La causa había arrancado con dos imputaciones: homicidio y atentado contra la autoridad, este último originado en el momento de la detención de Cariman. Sin embargo, tras tomar nuevas declaraciones, la Fiscalía concluyó que ese episodio no había ocurrido tal como se planteó inicialmente y decidió no llevarlo a juicio. El juez de Garantías, Víctor Gangarrossa, hizo lugar al pedido y dispuso el sobreseimiento parcial por ese hecho, aunque aclaró que la decisión "no quita para nada" la gravedad del homicidio, que sí continúa su curso.
Respecto de la prisión preventiva de Cariman, Gangarrossa resolvió mantenerla vigente hasta la audiencia de control de acusación, donde volverá a evaluarse si corresponde sostener la medida. Miranda fue claro sobre el criterio que utilizará la Fiscalía en ese análisis: "Tenemos un deber objetivo y estamos obligados a decir no hay riesgo procesal y no podemos inventar un riesgo que no hay". Antes de esa audiencia, el fiscal se reunirá con la querella, que representa a los dos hijos menores de Chávez, para definir una posición conjunta de cara a esa instancia.
En la próxima audiencia, la Fiscalía ofrecerá la totalidad de la prueba reunida —actas, testimoniales, registros policiales, autopsia, inspección del vehículo y pericias accidentológica, psiquiátrica y de reconstrucción del hecho— y buscará acordar con la defensa qué puntos no serán controvertidos, con el objetivo de que el juicio se enfoque solo en lo que realmente está en discusión. "No tiene sentido" hacer desfilar testigos por cuestiones que nadie va a discutir, planteó Miranda, en la que fue su definición más clara sobre cómo pretende encarar el debate que se viene.