Por: Bache3000
Facundo López no se guardó nada. Y tampoco se guardó las ganas de bajarle el precio al escándalo. De paso por Bariloche, el legislador viedmense y mano derecha de Alberto Weretilneck en la Legislatura fue consultado por Bache3000 sobre la denuncia que González Abdala había hecho días atrás en el recinto —esa donde acusó, con nombre y apellido, que le habían modificado la versión taquigráfica de una sesión legislativa para sacarla de una comisión sin que la Cámara lo votara—, y el legislador oficialista eligió el desdén como estrategia: "Nada, lo importante de esa sesión fue que Río Negro tiene las rutas en su poder, que Río Negro tiene una nueva ley de carne, que Río Negro tiene un ente regulador unificado", arrancó, como quien cambia de canal en medio de una denuncia por falsificación de documento público.
La escena de fondo, para quien no la haya seguido: Abdala había denunciado que al abrirse la sesión ordinaria de la Legislatura ya no integraba la Comisión de Asuntos Constitucionales. Nadie la había votado afuera. Pidió que se reprodujera el audio de la sesión del 6 de agosto y, según su relato, el registro sonoro no coincide con lo que quedó escrito: en el audio, dijo, López solo pide que "quede en el acta" una nota, sin debate ni votación. En el papel, en cambio, figura una votación unánime que —sostiene la legisladora— jamás existió. La acompañó en el reclamo Daniel Sanguinetti, también desplazado de su comisión, que fue un paso más allá y habló directamente de "falsificación de un documento público".
López, ante este medio, no entró en ese terreno. Prefirió el de la moral política: "Me parece que los legisladores tenemos que estar mucho más preocupados por ver cómo aportamos soluciones a la gente y no por meternos en estas chicanas políticas que solamente le interesan a la mala política". Y fue por más, apuntando directamente a quien lo denunciaba: "No hubo ninguna adulteración, no hay ninguna cuestión rara, solamente decisión política tomada por uno o dos legisladores, y las decisiones políticas traen consecuencia política, como dije yo en el recinto, y las consecuencias políticas son la no pertenencia al espacio político mayoritario". Traducido: te fuiste del bloque, te vas de la comisión. Lo curioso es que, según la propia denuncia, esa consecuencia nunca pasó por el recinto.
El legislador también salió a cubrir a los empleados legislativos, blanco indirecto de la controversia: pidió que "se aporten ideas" y no que se busque "ensuciar a los empleados de la legislatura, que tienen una transparencia, una honorabilidad, un compromiso con el trabajo". Y ahí metió un dardo que sonó más a interna local que a defensa institucional, contra alguien que "ni siquiera estuvo ese día en la sesión porque estaba en Bariloche en alguna actividad propia, individual, no sé si partidaria, pero sí con alguna intención política local".
Cerró, otra vez, restándole peso al escándalo: "Lo más importante de esa sesión no fue eso, sino los tres temas de importancia que le van a cambiar de verdad la vida a los rionegrinos". El problema es que la sesión del 6 de agosto ya cambió, al menos, la vida institucional de dos legisladores que hoy denuncian que un documento público dice algo que nunca ocurrió. Y esa pregunta —adulteración o no— sigue sin respuesta oficial, más allá del enojo de López.