Por: Bache3000
La EFCyL N° 6 funciona actualmente en el barrio Nahuel Hue, en la esquina de Pasos de los Vuriloches y Dos Islas. Es un edificio con un SUM para actividades recreativas y un patio exterior que los estudiantes usan en los días de sol. El nuevo edificio, en construcción sobre la calle Elordi entre 2 de Agosto y Padre Mascardi, tiene fecha de inauguración prevista para octubre de este año.
Según el relato de las familias, el nuevo espacio cuenta con apenas seis aulas para atender a 72 alumnos del turno mañana y otros 72 del turno tarde, este último integrado en gran parte por estudiantes que usan sillas de ruedas. La preocupación crece de cara al año próximo, cuando se espera la incorporación de estudiantes más jóvenes a la escuela laboral, lo que agravaría la falta de espacio tanto en las aulas como en los baños.
Uno de los puntos más críticos que señalan los padres es el de la seguridad edilicia: el edificio nuevo tendría tres salidas, una hacia el límite perimetral del colegio N° 267 y otra hacia calle Padre Mascardi, esta última con un desnivel considerable que dificultaría una evacuación de emergencia con sillas de ruedas. Además, sobre calle Elordi no habría rampa para el ingreso de los transportes escolares.
Frente a esta situación, las familias y el equipo directivo de la escuela vienen reclamando desde hace tiempo una visita guiada al edificio en construcción para poder verificar en persona las condiciones del lugar, algo que hasta el momento no lograron. El 5 de septiembre, las familias enviaron una nota formal al consejero escolar de la Zona Andina, Santiago Velázquez, solicitando que se les otorgue "dentro de la presente semana un día y horario preciso" para recorrer el nuevo establecimiento junto a representantes de las familias y del equipo directivo.

En la nota, las familias remarcan que la accesibilidad "no debe ser entendida únicamente como la posibilidad de ingresar físicamente al establecimiento", sino como la existencia de espacios seguros, funcionales y adecuados para las necesidades de desplazamiento, comunicación, autonomía y bienestar de los y las estudiantes. También piden que la decisión del traslado contemple la participación de quienes conocen cotidianamente esas necesidades, ya que consideran que los planos y la documentación técnica no alcanzan para garantizar que el espacio sea apto.
En paralelo, un grupo de padres avanza con la redacción de un recurso de amparo para frenar el traslado si no se garantizan las condiciones necesarias. Su reclamo central es que los estudiantes permanezcan en el edificio actual —al que se refieren por su nombre informal, Rucka Che—, que cuenta con los espacios sensoriales, el patio externo y la amplitud que, según denuncian, no están garantizados en la nueva sede.
Los padres afirman que la falta de una respuesta institucional definitiva ante el conflicto edilicio del establecimiento se arrastra hace más de 20 años y que desde el Estado solo brindan parches temporales.