martes 08 de septiembre de 2026 - Edición Nº572

El Bardo de Siempre | 8 sep 2026

EL DELEGADO DE EL CÓNDOR

El Concejo aprobó pedirle al Ejecutivo que aparte a Breca tras el fallo firme por violencia laboral

18:44 |El Concejo Municipal aprobó un proyecto de comunicación que reclama el apartamiento preventivo del delegado municipal de cualquier función con personal a cargo, luego de que el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro confirmara que ejerció maltrato laboral contra cuatro trabajadores municipales. La iniciativa, impulsada por el concejal Leandro Costa Brutten y acompañada por el SOYEM, se votó al final de la sesión ordinaria que estaba en cuarto intermedio desde el jueves pasado.


Por: Bache3000

El Concejo Municipal de Bariloche aprobó este martes el Proyecto de Comunicación 694/26, que le pide al Departamento Ejecutivo el apartamiento preventivo de Jaime Breca Aros de funciones con autoridad sobre trabajadores municipales. La iniciativa, presentada por el concejal Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) y acompañada por el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM), se votó al reabrirse la sesión ordinaria que había quedado en cuarto intermedio desde el jueves anterior.

El proyecto se aprobó con los votos positivos de Leandro Costa Brutten, Roxana Ferreyra, Julieta Wallace y Facundo Villalba. Votaron en contra los tres concejales del oficialismo, el PUL: Gerardo Del Río, Tomás Hercigonja y Mari Coronado, fieles a la postura del bloque de no acompañar comunicaciones dirigidas al Ejecutivo.

Un fallo judicial que ya está firme en lo esencial

El pedido no surge de la nada. Todo empezó en diciembre de 2024, cuando cuatro empleados de la Delegación El Cóndor denunciaron a Breca Aros ante la Justicia laboral. Contaron que desde que él llegó al frente de la Delegación, el ambiente de trabajo se volvió insostenible: manejaba las licencias y las horas extras a su antojo, no los dejaba entrar a la oficina ni para calentarse del frío o comer algo, los amenazaba con sumarios y con no renovarles el contrato, y hasta desplazó de su puesto a un trabajador con más de 30 años de antigüedad.

En agosto de 2025, la Cámara Primera del Trabajo de Bariloche les dio la razón: con testimonios de compañeros y un informe social, dio por probado el maltrato y condenó a Breca Aros. También condenó a la Municipalidad, por saber lo que pasaba y no hacer nada para frenarlo.

Breca Aros llevó el caso al Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, alegando que la denuncia había llegado tarde y que él solo estaba "organizando el trabajo". El máximo tribunal provincial le rechazó el planteo y confirmó que sí hubo violencia laboral. La Municipalidad también apeló, y solo logró que se le sacaran dos puntos puntuales de la condena —la obligación de justificar por escrito cada negativa de licencia y la de repartir las horas extras en partes iguales—, con dos de los cinco jueces en desacuerdo con ese recorte. Todo lo demás sigue en pie: que Breca Aros maltrató a los trabajadores, que la Municipalidad también es responsable, y que tanto el funcionario como el personal de la Delegación deberán capacitarse en violencia laboral y de género.

"El miedo no es sonso": el discurso de Costa Brutten

Al fundamentar el proyecto, Costa Brutten no midió las palabras. Habló de una "situación inadmisible" y cuestionó que, pese a la resolución judicial en contra de Breca Aros, el municipio hubiera involucrado a los abogados municipales en su defensa ante la Corte Suprema. "Si los abogados municipales están representando a un agresor, los contribuyentes pagamos las tasas para ser parte de la defensa de un agresor", sostuvo.

El concejal fue más allá y trazó un paralelismo con otro episodio: la agresión de funcionarios del intendente Walter Cortés a vecinos durante la apertura de una sesión del Concejo, un caso que —dijo— también quedó empantanado. "El que agrede no puede tener lugar en el municipio, porque si no, habilitamos la agresión", planteó, y advirtió que sostener a un jefe condenado por violencia laboral "cambia la política administrativa": en vez de recibir órdenes de un jefe, los empleados quedan a merced de "un agresor". Cerró con una frase de su abuelo —"el miedo no es sonso"— para graficar que la naturalización del maltrato tiene un límite.

Por su parte, la concejal Roxana Ferreyra enmarcó el pedido en la ordenanza de violencia laboral, sancionada por el propio Concejo. "Si nosotros hoy no aplicamos la ordenanza que sancionamos, la verdad estamos en un laberinto sin salida", planteó. Recordó además que la trabajadora denunciante estuvo en el recinto, "llorando porque sentía el hostigamiento".

La comunicación aprobada por el Concejo no tiene carácter vinculante: es un pedido formal al Ejecutivo, que ahora deberá definir si aparta o no al delegado.

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