Por: Bache3000
Pasaron seis meses desde aquel domingo 8 de marzo en que Tomás Alarcón, de 18 años, fue atacado en plena calle, en inmediaciones al hospital zonal de Bariloche, y falleció minutos después. Seis meses en los que el dolor, lejos de aplacarse, parece hacerse cada vez más grande. Así lo describió su prima, Daniela Alarcón, al finalizar la marcha de este martes: "Pasa el tiempo y parece que duele cada vez más. Se hace más difícil la ausencia".
La convocatoria fue, otra vez, en el cruce de Onelli y Brown, a las 17 horas. Con carteles hechos a mano, redoblantes y silbatos, decenas de personas volvieron a caminar por las calles del centro bajo la consigna "Sin justicia no hay paz", hasta llegar a la Plaza del Centro Cívico.

Desde marzo, las marchas por Tomás Alarcón se repiten mes a mes con la misma convocatoria y el mismo reclamo. Lo que empezó como una manifestación espontánea de dolor e indignación se transformó en una cita fija para la comunidad barilochense, que acompaña a la familia cada 8 del mes sin dejar que el caso caiga en el olvido. Vecinos, compañeros de escuela y organizaciones sociales se sumaron nuevamente a la caminata, en la que no faltaron los carteles con la frase que ya se volvió emblema del reclamo: "Justicia es perpetua".
Rodrigo Borg, de 19 años, es el imputado por el homicidio de Tomás Alarcón. El joven se encuentra bajo prisión preventiva, dispuesta por el juez de Garantías César Lanfranchi, y cumple la medida en la ciudad de Viedma.
Según relató Daniela Alarcón a este medio el período de investigación fue extendido hasta noviembre. Recién a fines de septiembre se realizará una de las medidas clave para la causa: la apertura de los teléfonos celulares, tanto de la víctima como del acusado. "Ya hay testigos, está creo que todo armado. Pero bueno, faltaba esa parte", explicó.

Mientras la Justicia avanza a paso lento, la familia sostiene que la espera se hace cada vez más pesada. Cada nueva prórroga en los plazos de investigación reaviva la incertidumbre sobre cuándo habrá una resolución definitiva, y con ella, la angustia de no saber cuánto tiempo más deberán esperar para tener novedades concretas sobre el destino del acusado.
Ya en la Plaza del Centro Cívico, la familia fue contundente: van a seguir marchando cada mes hasta que Rodrigo Borg quede preso de manera definitiva. La familia rechaza de plano cualquier expectativa de una pena reducida: "No queremos ocho años, consideramos que es totalmente injusto. Le den dos, diez o cien años, nada va a devolver la vida de Tommy. Pero es un poco de consuelo a lo que estamos pasando: que por lo menos pague por lo que hizo".