jueves 10 de septiembre de 2026 - Edición Nº574

Sólo el vecino salva al vecino | 10 sep 2026

BOLONQUI EN PUERTA

"Salta a lo violento enseguida": la presidenta de la junta vecinal del Lera denuncia que Máximo Calfuquir retiene la llave de la sede

12:16 |Paola Velásquez asumió a fines de diciembre al frente de la junta vecinal, tras una elección que puso fin a 16 años de la misma conducción. La nueva sede está a días de reinaugurarse con obras del municipio, pero la comisión electa ya no puede entrar: según contó a Bache3000, le cambiaron la cerradura y el director de Juntas Vecinales se quedó con la llave. Asegura además que el funcionario la insultó a los gritos en su oficina delante de testigos, y vincula el conflicto con su decisión de mantener a la junta al margen de la campaña por la reforma de la Carta Orgánica.


Por: Bache3000

La sede de la junta vecinal del barrio Lera tiene cerradura nueva, pero las autoridades que eligieron los vecinos no tienen la llave. Así lo denunció Paola Velásquez, presidenta de la junta desde fines de diciembre, en diálogo con este medio. "El otro día fuimos a ver, vimos que no había nadie, quisimos ingresar y nos llevamos esa amarga noticia de que nos habían cambiado la cerradura", relató.

Según contó, cuando se encontró con la sorpresa se comunicó con el responsable de la obra que el municipio ejecuta. Fue él quien le dijo quién tenía la llave: "Máximo Calfuquir, el director de Juntas Vecinales. Él está a cargo ahora de la llave". Se trata del funcionario municipal cuya tarea es, justamente, acompañar y regularizar el funcionamiento de las juntas de la ciudad.

Velásquez aclaró que su mandato no está en discusión —"presidenta del barrio sí sigo siendo"—, pero que sin el edificio la comisión quedó paralizada. "Lo que pasa es que necesitamos la sede del barrio. La sede es de los vecinos", insistió.

Sobre Calfuquir, las palabras fueron duras. Lo describió como "una persona con la que no se puede llevar un diálogo porque salta a lo violento enseguida" y aseguró que sus superiores están al tanto: "No es la primera vez que se lo informo". "Gracias a Dios no me ha llegado a levantar la mano, pero me ha insultado, me ha basureado de muy mala manera, a los gritos, en la oficina. Y no hemos estado solos: tengo testigos, tengo a sus compañeros de testigos", afirmó. Agregó que el maltrato "no es solamente conmigo, es con muchas personas". El vínculo está tan deteriorado que, según dijo, ya no pisa la Dirección de Juntas Vecinales: "Yo ya no entro. Mando al resto de la gente de mi comisión".

No es la primera vez que Calfuquir queda en el centro de una polémica por el manejo de una sede barrial. En marzo, Bache3000 informó que el funcionario entregó la sede de la junta vecinal del Arrayanes —que él mismo había presidido antes de sumarse al municipio— con montañas de basura, y que el concejal Leandro Costa Brutten le recriminó haber firmado avales para una de las listas de esa elección, algo que la normativa municipal le impide.

Hasta hace pocos días, la obra del Lera era motivo de celebración. En el traspaso de autoridades de diciembre, al que asistió el propio Calfuquir, el intendente prometió materiales y acompañamiento para arreglar un edificio que la propia Velásquez había descripto en campaña como "totalmente destrozado", con el techo viniéndose abajo y sin rampa de acceso. Según la presidenta, el personal que trabajaba en el lugar le había anticipado que la inauguración llegaría en la segunda semana de septiembre, es decir, esta semana. "Prácticamente ya tendría que haber estado inaugurada. Lo que falta eran detalles, pequeños detalles. Está quedando muy bonita, quedó hermosa", describió.

"Nada de política": la Carta Orgánica de fondo

Para Velásquez, el quiebre tiene una explicación política. "Creo que a raíz de todo esto una de las cosas fuertes fue lo de la Carta Orgánica", dijo, en referencia a la reforma que impulsa el intendente Walter Cortés y que se definirá el 1° de noviembre con la elección de 15 convencionales.

La presidenta sostiene que la junta puede acompañar el proceso, pero no militarlo. "Falta información. Yo charlo con los vecinos y te puedo asegurar que de 10 vecinos, uno me puede decir en qué se basa la Carta Orgánica", planteó. "Nosotros sí podemos acompañar la Carta Orgánica desde afuera, pero incluirnos en eso, no". Y recordó cuál fue una de las banderas con las que ganó la elección barrial: "Uno de los temas cuando me postulé para presidenta del barrio fue ese: nada de política". Según contó, los vecinos estaban cansados de que las comisiones anteriores hicieran campaña partidaria desde la junta. "Era todo como muy sucio. Nosotros dijimos que no. Obviamente se necesita tal vez de un partido o de otro, pero nosotros totalmente lejos: no queremos nada de política", remarcó.

Aun así, la presidenta evitó cargar todas las culpas sobre el jefe comunal. "Es muy triste porque en su momento trabajamos par a par con el municipio. Cada vez que solicité algo, el intendente —eso sí tengo que reconocer— nunca me dijo que no. Como nosotros necesitamos de él, él también necesita de nosotros", señaló. Para ella, el problema está en quienes lo rodean: "El intendente pone de buena fe a su gente, y su gente no le está respondiendo como tiene que ser".

El malestar, dice, ya se trasladó al barrio. "Los vecinos están muy molestos", contó, y adelantó una decisión colectiva: "El día que se inaugure la sede no quieren ver a ningún político. Están realmente decepcionados, porque no entienden por qué se mezclan las cosas".

La sede cerrada frena una agenda que ya estaba armada. "Hay muchas personas que tenían su trabajo ahí: gente que enseñaba tejido, gente que estaba en la parte de deporte. Teníamos todo", enumeró. También estaba en carpeta abrir un merendero. "Se ve mucha hambre. Yo me doy cuenta por la gente que me viene a pedir módulos; a veces de noche vienen y me golpean la puerta", describió, y aclaró que los módulos alimentarios no se entregan en su casa sino a través del CAAT, con DNI. "Pero bueno, el intendente me cerró las puertas, así que estoy atada de pies y manos", resumió.

El balance de su gestión, en lo que respecta al edificio, es amargo: "Se me va prácticamente un año. Nosotros asumimos a fines de diciembre y no hemos logrado nada en lo que corresponde a la sede". Distinto es el trabajo en la calle, que la comisión sigue sosteniendo: acompañamiento a los adultos mayores, gestiones ante el municipio por el contenedor, la limpieza y el arreglo de calles, y un Día del Niño que se hizo con colaboración de vecinos, comercios del barrio y la cooperativa. "Todos los niños se fueron felices, que era la idea", contó.

"Necesito respuestas. Los vecinos quieren trabajar, tenemos ya todo planificado", reclamó Velásquez. Y remató: "Es la sede del barrio Lera. Es la sede de los vecinos".

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